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lunes, 24 de noviembre de 2014

El juego del Ampay


Cuentan que el Sol, la Tierra y la Luna vivían aburridos de jugar siempre a la casarronda y que cierto día, reunidos en asamblea decidieron cambiar de juego.

-Que les parece si jugamos a la pegapega- propuso el Sol con marcado optimismo.

-Este es un juego peligroso- replicó la Tierra con cierta preocupación- porque si toco tu corona se queman mis bosques.

-¡Qué sería de mi rostro!- exclamó por su parte la Luna, con ligeros aires de vanidad- No quiero ni imaginarlo. Además, por un simple juego no estoy dispuesta a perder a mis admiradores.

El Sol, compasivo y de buen grado, les dio la razón. Y los tres amigos siguieron buscando un nuevo juego para su diversión.

-Juguemos entonces a las ganaditas- volvió a proponer al Sol- ¿Qué les parece?

Por el poco entusiasmo que mostraron sus amigos, el Sol dedujo que este nuevo juego tampoco sería aceptado. Como así ocurrió.

-Si corro demasiado rápido- dijo la Tierra- se sale el agua de los mares e inunda mis valles.

-¿Correr yo? ¿Ni pensarlo! -dijo la Luna-. La velocidad me produce mareos.

El Sol, contrariado y a regañadientes, terminó nuevamente por darles la razón. Sin embargo, la Tierra y la Luna comprendieron que el Sol ya no volverá a proponer un nuevo juego. Sabían que el éxito o fracaso de la asamblea estaba en sus manos. ¿Qué hacer, entonces? Ambas amigas mirábanse desconcertadas. Hasta que por fin...

-Ya sé - dijo la Luna-, jugaremos al ampay.

Esta vez nadie se opuso. Pues el Sol y la Tierra habían quedado hechizados con la propuesta de la Luna. La alegría iluminaba sus semblantes. Y felices y contentos, los tres amigos decidieron jugar al ampay.

El juego ha empezado ya,
a la Tierra le toca contar
uno, dos, tres... ¡ya?
Escondidos el Sol y la Luna
en coro responder: ¡Yá!
Y la Tierra buscando va por cielo, montaña y mar
hasta que por fin
a sus amigos vuelve hallar
¿Ampay, Sol! ¡Ampay, Luna!
Ahora al Sol le toca contar
y el juego vuelve a empezar...

Y cuentan que desde entonces surgieron los llamados eclipses; pero la verdad es que cada vez que se oscurece el cielo, es porque el Sol, la Tierra y la Luna están jugando al ampay.





El Cuento: "El juego del Ampay" es del autor Carlos Sánchez Vega, del libro: Entre duendes y luciérnagas. Editorial San Marcos, año 2007.

La imagen es de la página: dreamatico.com


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