martes, 13 de agosto de 2013

Don Simón


 




Piero ingresó a la Biblioteca Nacional que está en la avenida Abancay. Había hecho una apuesta con el negro Acosta, mientras ambos se echaban unas cervezas en Quilca. El negro decía que Simón Bolívar tenía más de tres nombres. Eso lo aprendió en las aulas del colegio Bentín. Piero contradijo al negro: Eso es imposible. De ser cierto, se dijo Piero, yo lo sabría. La apuesta era una caja de chelas, a pagar el próximo sábado.


En recepción le dijeron a Piero que para cualquier búsqueda de información en los libros de investigación, debería tener una carta de recomendación de una institución, en la que se especifique que tipo de trabajo estaba haciendo. Piero declaró que la institución era El Averno, ubicada en la cuadra dos de jirón Quilca y el tema era sobre los nombres de Bolivar. Era muy importante que ubicara el dato, ya que él había apostado una caja de chelas. La recepcionista lo miró y le dijo: Retírese. Este es un lugar serio. ¡Siguiente!


Piero no tuvo otra opción que marcharse. Se dirigió a una cabina de Internet. El no quería usar los servicios de la rica Wiki, pero no había otra opción. El negro no iba a ganarle. Pagó sus cincuenta céntimos, gugleó Simón Bolívar y apareció el dato: Don Simón José Antonio, de la Santísima Trinidad Bolívar y Palacios. Tuvo que reconocer, que el negro sabía.


(FIN)

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