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martes, 25 de agosto de 2015

Furuya No Mori


Había una vez, en una alejada cabaña, en un lejano lugar, un viejito y una viejita cuya única posesión era un caballo muy flaco. Una noche de lluvia, el lobo de la montaña se acercó a la casa con la intención de comerse al caballo. Se asomó silenciosamente por la ventana y oyó a los viejitos conversando con voz muy baja.

-Viejita, tú, ¿a qué le tienes más miedo?
-Mmm... sin duda, al lobo. Y tu, viejito, ¿a qué le tienes más miedo?, ¿tambén al lobo?
-¡Nooo!... ¿yo? ¿miedo al lobo? ¡qué le voy a temer al lobo! Mil veces más miedo me da Furaya no Mori. Ojalá no lo tengamos por aquí esta noche.

El lobo se sorprendió mucho al escuchar esto.

-Caramba, ése al que le tienen más miedo que a mí, el tal Furuya no Mori, ¿quién diablos será?

Plic, ploc, plic, ploc: finalmente la lluvia comenzó a filtrarse por el viejo techo.

-¡Ay, viejito! Lo que temías...
-¡Tenía que venir!... Esta noche no podremos dormir.

Al escuchar el alboroto de los dos viejitos, el lobo salió huyendo.

Justo en ese momento, apareció por allí un ladrón que había venido a robar el caballo. Al toparse con el lobo que salía corriendo, creyó que éste era el caballo y se le subió al lomo.

-¡Te atrapé! -dijo el ladrón.

El lobo se asustó aun más.

-¡Aaaahhh, me agarró Furuya no Mori!

Y corrió a más no poder. Tratando de sacárselo de encima, el lobo saltaba, brincaba y se retorcía.

-¡Qué buen caballo! Me gusta lo fuerte que es. Lo podré vender a muy buen precio. ¡No lo soltaré por nada! -Y el ladrón se agarró aun más fuerte l cuello del lobo.

-¡Me... me... ahogo! -El lobo estaba totalmente desesperado.

Finalmente amaneció y, con la luz de la mañana, el ladrón se dio cuenta del terrible error que había cometido.

-¿Qué? ¡No es un caballo! ¡E..e... es el lobo! ¡A...a...auxilio!

El ladrón se soltó justo cuando el lobo estaba dando un gran salto y, para su mala suerte, terminó cayendo en un profundo hoyo.

-¡Uff! ¡Me libré! ¡Qué suerte! Un poco más y me come -se dijo el lobo.

Al regresar al bosque contó su aterradora experiencia a los otros animales.

-Anoche me atrapó Furuya no Mori y no tienen idea del susto que me llevé. Ahora está inconsciente dentro de un hoyo. ¡Vamos todos a acabar con él!

Guiados por el lobo, los animales del bosque llegaron hasta el lugar, y se asomaron temerosos al oscuro hoyo; pero sólo escucharon el sonido del silencio.

Entonces el mono dejó caer su larga cola y, cautelosamente, tanteó dentro del hoyo.

Adentro, el ladrón, que hasta ese momento había estado inconsciente, volvía en sí. Al ver la cola del mono creyó que era una soga y saltó para agarrarse a ella.

-¡Ay!... Furaya no Mori me mordió la cola. ¡Ay, ay, ay! ¡Auxilio!

Mientras los animales jalaban al mono para salvarlo, el ladrón también jalaba con todas sus fuerzas para salir del hoyo. Con tanto forcejeo, finalmente la cola se rompió. El ladrón se quedó con una gran parte de la cola y todos los animales huyeron despavoridos llevándose el pobre mono.

Dicen que desde entonces el mono japonés tiene la cola corta y, por el gran esfuerzo que hizo aquella vez, la cara roja.





¡Y quién era Furuya no Mori?

Con esta expresión el viejito, en su graciosa habla particular, quería decir "furui ie no amamori", que en japonés significa "goteras del techo de una casa vieja". ¡Vaya confusión la del lobo!

(FIN)


Tomado de: Cuentos Tradicionales del Japón (Taller de Traducción Akebono). Mukashi mukashi, aru tokoro ni... Edición de la Asociación Peruano Japonesa, Año 1999.

Soy Narrador y Cuentacuentos. Para funciones y presentaciones, contactarme al fono 996583864, o escribir a: ctorres1000@yahoo.es

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