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domingo, 4 de septiembre de 2016

La llama y el puma




En la comarca de Chaucalla, una humilde llama trabajaba de sol a sol. Su carácter servicial y bonachón hacía que todos sacaran provecho de sus fuerzas.

Por las noches, el puma entraba al pueblo a robar lo que se le ocurriese y la gente permitía esos abusos sin que nadie se atreviera a contradecirlo.

Un día se encontraron en el campo la llama y el puma. Luego de breve saludo, el puma orgulloso se jactó del poder que tenía sobre los lugareños.

-A mí, -decía el puma- me permiten robar sus borregos, me dan sus mejores alimentos y nunca me molestan cuando descanso. Me tratan cual rey.

-A mí -replicaba la llama- me piden que les sirva, cargan mi lomo de pesadas cosas, alivio sus fríos con mi lana y apenas me dan un mendrugo para alimentarme...

-Es que todo me lo dan a mí, ¡me respetan muchísimo! -Argumentó el puma inflando el pecho lleno de vanidoso aliento.

La llama bajó la mirada y sin decir nada más se marchó, mientras el puma se acostó feliz bajo un árbol a descansar.
Al día siguiente, vuelven a encontrarse la llama y el puma. Esta vez el felino deseaba ofender aún más a la llama y le sugirió probar cuán diferente los trataba el hombre. Para ello, esperaron en el camino a un campesino que acostumbraba a transitar por allí.

El campesino apareció cargando un costal de papas, entonces el puma le preguntó sin ningún preámbulo:

-Eso que traes... ¿a quien de los dos se lo darías?
-A tí, papá. -Respondió el campesino, mientras presuroso dejaba su costal en manos del puma.
-¿Ves, llama ilusa? a ti te tratan con palo, a mi como a un dios. -Exclamó el puma mientras se alejaba contento con su botín.

Cuando el puma desapareció, el campesino se acercó a la llama y dándole de su alforja unos granos de maíz, cariñosamente le dijo:

-Hermana llama, perdónanos; al puma le damos nuestras cosas por fuerza y por miedo. Pero a tí, cuando podemos, te la damos por voluntad propia.

"Al humilde y trabajador se le quiere, al abusivo y ladrón se le teme"

FIN

Tomado de: Fábulas Peruanas de J. y V. Ataucuri García. Gaviota Azul Editores. Año 2002.

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