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lunes, 13 de junio de 2016

Porque el gallo canta tres veces






En tiempos muy antiguos, el Gallo tenía la cola más bonita del mundo: azul, con adornos de colores, tornasolados reflejos y caprichosos dibujos, mientras que el Pavo Real iba con el trasero al aire. Las cuatro plumitas que llevaba atrás no eran dignas del nombre de "cola".

El Pavo Real le tenía envidia al Gallo. Un día, fue a verle y le rogó:

-Gallo, ¡eh Gallo! préstame tu cola, pues tengo que ir a una boda y quisiera engalanarme.
-¡Que ocurrencia! -contestó el Gallo- ¡Las colas no se prestan nunca!
-Pero si yo te la devolveré... -afirmó el Pavo Real.
-¿Y cuándo me la devolverás?
-Depende de como sea la boda: puede que vuelva al anochecer, o a media noche. O a lo mejor, ¡estamos divirtiéndonos hasta la madrugada!
-Bueno, pero no mas tarde -dijo el Gallo-. Por que si no, por la mañana las gallinas se reirán de mi.

El Pavo Real le prometió que se la devolvería sin falta. El Gallo le entregó su cola. El Pavo Real se engalanó con ella y desapareció.

Estuvo el Gallo esperando y esperando a que el Pavo Real volviera de la boda. Llegó el anochecer, el sol se había ya ocultado, y el Pavo Real seguía sin venir.

Saltó el Gallo a lo alto de la cerca y empezó a llamar a gritos al Pavo Real. Pero este no venía. Medio dormido, el Gallo no paraba de pensar en su cola. Cuando quiso darse cuenta, era ya media noche, todo estaba en tinieblas, no se veía ni gota. Entonces sobresaltado, empezó a lanzar ki-ki-ri-kis. Estuvo largo rato grita que te grita, pero el Pavo Real no apareció.

Volvió a quedarse adormilado el Gallo, pero el recuerdo de la cola no le dejaba dormir a gusto. Soñaba que el Pavo Real volvía de la boda y que unos bandoleros salían al camino, le atacaban y le quitaban la cola del gallo.

Al amanecer, el Gallo se levantó de un salto. ¿Habría venido el Pavo Real? ¡No, no había venido! Y de nuevo empezó a llamar a gritos:

-¡ki-ki-ri-ki ¡Pavito bonito! ¡Ven aquí!

¡Que había de venir! Durante la noche, había llegado hasta la misma India y se había instalado allí. Y ahora, ¡Hazlo regresar de tan lejos!

Muchos años han pasado, muchas cosas han sucedido, al Gallo le ha crecido ya una nueva cola, pero por más esfuerzos que hace, no puede calmar su dolor.

Por eso, desde entonces, todas las noches canta tres veces, pensando: "¿Quién sabe? Puede que, a lo mejor, me devuelve el Pavo Real mi antigua cola..."


FIN

Tomado de: Las canciones del lobo de Boris Zakoder. Editorial Progreso, año 1973.

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