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domingo, 3 de enero de 2016

Zapatos musicales, o El Cuento al Revés








Érase un zapatero muy querido en su pueblo. Realizaba primorosos mocasines, cómodas sandalias y fuertes botas. Elegantes zapatos de tacón y zapatos negros con amarre de cordones. No había modelo de zapatos que no pudiera cumplir. Todos los vecinos del pueblo estaban muy contentos con el hace zapatos.

Un día el zapatero tuvo una solicitud que no pudo atender. Una señorita le pidió hiciera para ella un par que al caminar produjeran música. La señorita quería uno de tacones y además musicales.

El zapatero se puso triste No podía hacer zapatos musicales. Pasaban los días y la tristeza no lo dejaba. Nunca más volvió a sonreir el hace zapatos. Un día le dijo a su esposa: voy a partir. No se cuando regresaré... y se marchó.

Sea que lloviera, hiciera frío, ocurriera viento o quemara fuerte el sol, pues nada detenía el caminar del zapatero. Llegó a un lejano pueblo y preguntó a un vecino: ¿Aquí hacen zapatos que emiten música?. Le respondieron que no. El zapatero dejó entonces el pueblo.

Llegó a otro pueblo, y después a otro y aun a otro más. Siempre preguntaba si se hacían zapatos musicales. La respuesta siempre era no. Pero un día en un una pequeña villa le dijeron: no, pero muy lejos de aquí hay un pueblo donde si los hacen. Quien le dio la respuesta no sabía como se llamaba ese lejano pueblo pero le indicó hacía que dirección debería caminar.

El zapatero emprendió su camino. Trepó montañas y cruzó ríos. Atravesó grandes bosques y caminó por llanuras. A cada pueblo que llegaba preguntaba por los zapatos musicales. Siempre le decían que allí no los hacían, pero le indicaban hacia dónde debía caminar para llegar a ese lugar donde si los hacían.

Después de muchos años llegó a un pueblo donde le aseguraron que si hacían zapatos melodiosos y musicales Pero resultaba que ese pueblo era el suyo. El mismo de donde había partido hace mucho tiempo. Preguntó por el zapatero que los trabajaba ya que quería llegar a su taller para aprender a confeccionarlos. Le dieron el nombre de la calle. Al llegar vio que era la cuadra donde el vivía. Le señalaron una vivienda, y resulta que era la de su antiguo taller.

Muy sorprendido, tocó la puerta. Le abrió una mujer. Era su esposa. El zapatero preguntó:

-¿Aquí hacen zapatos musicales?. 
-Sí. Yo los hago. 
-Nunca me dijiste que sabías hacerlos.
-Nunca me lo preguntaste.

(FIN)

Autor. Carlos Torres.

Basada en una historia de la serie de TV: Pasmarote y sus amigos, del año 1962.

Soy Narrador y Cuentacuentos. Para funciones y presentaciones, contactarme al fono 996583864, o escribir a: ctorres1000@yahoo.es

miércoles, 4 de noviembre de 2015

Pintadita







Una mañana Pituka observa cómo unos tipos a caballo persiguen a una vicuña, esta por defender a su crío es alcanzada por el fuego de un mauser. La niñacha Pituka coge a la vicuña bebé y la lleva a su vivienda. La adopta y se encarga de crianza.

Tiempo después a la choza de Pituka llega un guardia civil y se produce el siguiente diálogo:

-¿Cómo se llama tu Vicuñita?
-Se llama Pintadita, taita.
-¿Cómo la cogiste Pituka?. ¿No sabes acaso que las vicuñas son del gobierno?
-Mi abuela dice que las Vicuñas son los ganaditos de los Aukis, taita, que son sus animalitos. Yo no robé a Pintadita. Si tu wiraqocha autoridad, dices que son del Gobierno, ¿por qué el no las protege y agarra a los hombres que las persiguen para matarlas?....

Vendo: Pintadita
Cuento sobre la Vicuña.
Autor: Alfonsina Barrionuevo.
Editorial Arica
64 páginas
Con ilustraciones a cargo de Kukuli Velarde Barrionuevo (9 años de edad)
Año de edición: No hay registro. Estimo es de 1978
El libro tiene hojas de las llamadas bulki. Posee ilustraciones a color.

No se si ayude a la venta este comentario, pero confieso que el cuento me produce emotividad y hasta cierta impotencia. Anotar si, que en medio de todo la situación de la vicuña ha mejorado. Hay una mayor conciencia sobre el respeto a su vida.

Precio: 15 soles






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miércoles, 14 de octubre de 2015

La lucha entre el águila ya la serpiente







Relato de Costa Rica

El príncipe Narija estaba tratando de cazar un águila para hacer con sus plumas un adorno para el día de la Fiesta del Sol. Desde lo alto de la cordillera lanzaba sus flechas, pero el águila escapaba a ellas extendiendo sus majestuosas alas.

El príncipe no sabía que hacer; de pronto, vio algo que se acercó volando y cayó al suelo, a sus pies. Narija se acercó a ver que era, ¡y cuál no sería su sorpresa cuando vio que era el águila, y que entre sus garras se movía el cuerpo de una serpiente!

El reptil que estaba enroscado en el cuello del águila, no le dejaba respirar, y el príncipe se dio cuenta de que el águila iba a morir ahorcada si el no la ayudaba. Entonces golpeó con su lanza la cabeza de la serpiente, y con las manos retiró el cuerpo del reptil que estaba oculto entre el plumaje del águila. La serpiente, al ver que había perdido su presa, atacó a Narija, pero el joven se defendió dándole muerte con una piedra. Mientras tanto, el águila sacudió su plumaje y se elevó al cielo.

Sorprendido el príncipe Narija y sin saber qué hacer, decidió regresar al pueblo, pues el Sol comenzaba a ocultarse y teñía el cielo de rojo.

Mientras andaba, Narija pensó que el color del cielo era igual al de la sangre de la serpiente y se preguntó: “¿Acaso con esto el gran Sol me agradece la ayuda que le presté al águila?”

Al acercarse al templo vio que sus pensamientos se habían convertido en realidad: En los muros del templo estaba grabada, por manos invisibles, la imagen del águila y la serpiente.

Desde entonces el águila es para los nahuas y los aztecas símbolo de grandeza, y la serpiente la fuerza de la tierra, que ataca y mata. Por ello, estos pueblos jamás volvieron a cazar águilas para adornarse con sus plumas.

(FIN)

Tomado de: "Leyendas de nuestra América" de Ute Bergdolt Walschburger. Editorial Norma. Año 2008. Páginas 87, 88 y 89

La ilustración es de la WEB: ixcatarsis.bligoo.com.mx


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miércoles, 19 de agosto de 2015

Dragones







Muy cerca de la ciudad de Tacna, en el distrito de Pachía junto al río Caplina está la localidad de Calientes, donde hay una piscina de aguas termales.

Llegado al lugar y con el cuerpo un poco entumecido por el frío citadino disfrutaba de la abrigadora Calientes. Luego de atravesar un puente colgante caminé por un sendero ascendiendo una pequeña colina. Ya en lo alto la vista de una preciosa campiña me nutrió el alma.

Sorteando algunos arbustos, vi dos dragones metálicos. Tenían las alas extendidas.Entonces me dije: ¡Era de verdad!

Sí. La leyenda que de niño escuché, era cierta. El relato dice que hace muchos años allá en el sur del Perú, vivían dos dragones cuya ferocidad causaba mucha tristeza y dolor entre los moradores de esa región. Los hombres buscaban la manera de poder acabar con los fieros voladores que escupían fuego a raudales. Les lanzaban piedras con sus hondas y también flechas o les preparaban alimento el cual tenía pócimas venenosas, pero todo fue en vano, los dragones seguían causando terribles desgracias. Ya nadie quería intentar el enfrentarles, los hechos habían mostrado que era totalmente inútil el hacerlo.

Y así pasaban los días, las semanas y los meses.

Una mañana unos niños que corrían en la plaza del pueblo, se pusieron a jugar a los dragones. Unos saltaban y abrían los brazos como dando aletazos, otros simulaban volar en círculos y abrían sus bocas como echando fuego. Ellos se imaginaban que los dragones lo que querían era jugar. Que los dragones buscaban amigos.

Inmediatamente partieron los niños a las afueras de la ciudad y estuvieron todo el día buscando a los dragones por entre las peñas y las quebradas. Ya casi al ocultarse el sol, hicieron su aparición. Los niños extendieron sus manos y hacían como que volaban. Los dragones les miraron y también se pusieron a hacer círculos en el aire. Se elevaban y luego en picada caían. Se veía que los dos animales disfrutaban el encuentro. No atacaron a los niños. Ya de noche cuando las estrellas flotaban sobre el campo, se despidieron.

Al día siguiente el juego continuó. Los dragones ya no atacaban a la población. Los niños habían dado con la cura para su ferocidad y esta era el hacerse amigos. Y así cada tarde se reunían para jugar. Un día los dragones no aparecieron a la cita. Simplemente se marcharon, pero dejaron un recuerdo. Cerca del lugar donde jugaban, nacía un puquial de cristalinas aguas. Los dos dragones soplaron con fuerza sobre las aguas, y el puqial comenzó a entregar agua caliente, agua termal y de mucho poder para curar enfermedades.

Esas aguas hasta hoy existen y el lugar se llama: Calientes. Pero saben, los dragones no se han ido, están allí entre la arboleda, sobre unos pedregales. Ellos están dormidos y un día despertarán para buscar amigos con quienes jugar.

Yo lo se, porque les vi.

Autor: Carlos el Narrador


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jueves, 23 de julio de 2015

21 de diciembre


Celia y Alejandro estaban asustados. Escucharon en las noticias sobre una Profecía Maya. En el colegio compartieron con sus amigos su preocupación: El mundo se va a acabar el 21 de diciembre del 2012., o sea, ¡faltan solamente dos meses!

Ese día en clase, el profesor respondía a las preguntas lo mejor que podía. Decía que no había nada de cierto en esa predicción, ya que los Mayas excelentes astrónomos y matemáticos lo que anunciaban era que se acababa un ciclo y comenzaba un tiempo nuevo.

-Señor profesor, ¿Qué es ciclo?
-Señor profesor, ¿Qué es tiempo nuevo?
-Señor Profesor, ¿Las noticias que escuchamos en la radio o vemos en la televisión, no son ciertas?
-Señor Profesor, ¿se puede mentir en las noticias?

Ya en casa los hermanitos Celia y Alejandro preguntaron a sus papás sobre las profecias. 

Conversaron como nunca antes lo habían hecho. Pasaba el tiempo y la familia seguía reunida gracias a la magia de la palabra. Con pena tuvieron que suspender la conversa. Era necesario dormir. Mañana podrían continuar.

Celia ya dormida, fue visitada por la magia del sueño. Una mujer le habló: Soy el Hada de la llanura amazónica. Soy quien cuida por la vida de ríos y lagos. El hermano tucán me habló de ti y sobre tu preocupación del Fin del Mundo. Yo te protegeré. Partiré a tu ciudad. No iré sola. La gran serpiente de la vida estará conmigo. El verde de los árboles también decidió acompañarme. Tucanes, paujiles, colibries, guacamayos, y turays estarán conmigo. La vida entera de la selva me acompañará y estaremos cerca de ti. Solo tu nos podrás ver.

A la mañana siguiente mientras la familia desayunaba, Celia contó su sueño. Su papá le dijo: Hijita, tienes la virtud de una narradora oral. Tus palabras nos han hecho volar como hojas movidas por el viento. Pero, hay que apurarse, ya que hay otro que vuela y vuela: es el tiempo.

Celia miraba las calles. Miraba el cielo. Miraba las casas. Miraba a las personas. Ella buscaba al Hada de la Amazonia. Recordaba que en su sueño se aparecía con un vestido de colores, y un gran broche circular en el pecho. Que usaba el cabello en trenzas y sujeto por un hilo de hojas de laurel. Celia sentía que el hada estaba cerca.

El día sábado el abuelo llevó de paseo a los hermanitos. Fueron al centro de Lima. El abuelo de joven solía ir a una feria de libros y quería que sus nietos la conozcan. Era un lugar donde vendían libros que otros habían leído. Llegaron a eso de las 12 del medio día. Escucharon que alguien contaba una historia. Hablaban sobre una ciudad, donde algo muy grande iba a ocurrir. Celia se acordó de la Profecía Maya. Abuelo y nietos decidieron quedarse y escuchar. Y allí los tres quedaron atrapados por el relato.

En un alto del contador, Celia le preguntó sobre una Hada Amazónica. Ella la describió tal como se le apareció en su sueño. Mientras ella iba contando, el contador quedó abismado. La niña era una narradora.

Los tres se despidieron del cuentacuentos. Pasearon por los puestos de venta de libros y luego el abuelo ofreció invitarles un helado en el jirón de la Unión, y para allá partieron.

Mientras caminaban por la avenida Emancipación, a Celia se le cayó al suelo su cono de helado. Lo que vió la dejó pasmada. Allí sobre una inmensa pared estaba el Hada de la Amazonía. Celia le miraba y conversaba de mirada a mirada. Sintió la frescura del viento del atardecer de la selva, y escuchó el concierto del canto de las aves. Ya no temía a lo del Fin del Mundo, el Hada de la Amazonia le salió al encuentro en una calle de Lima.








(FIN)
Autor: Carlos Torres

jueves, 9 de julio de 2015

Correspondencia Biunívoca


Tengo una sobrina que cuando era muy niña, puso bastante atención a lo que yo conversaba con un compañero de estudios. Con él revisábamos el tema de Teoría de Conjuntos y repetidas veces mencionamos: Correspondencia Biunívoca, que es la relación que se establece entre los elementos de un conjunto, y los elementos de otro conjunto. Por ejemplo el conjunto de números y el conjunto del cuadrado de esos números. Cada número del primer conjunto, se corresponde con uno y solo con uno del segundo conjunto.

Bien, resulta que mi sobrina que recién estaba en el primer grado de la escuela y tenía seis años, les decía a su amiguitos que a ella en el colegio le habían enseñado la Correspondencia Biunívoca. Los niños escuchaban y se quedaban perdidos.

Llegaba una visita a la casa y decía: Ah mira tu sobrina crece rápido, seguro que ya va a la escuela. Y la visita preguntaba a la niña: "¿Qué te están enseñando en el colegio?"

Mi sobrina respondía: A mi enseñan la Correspondencia Biunívoca.

La visita se quedaba perpleja y comentaba: ahora los programas de enseñanza han cambiado. En mis tiempos no era así.

Llegó la actuación por el día de la madre y a una maestra se le ocurrió que una niña dijera: Feliz día Mamitas. Mi sobrina fue la seleccionada. Muy nerviosa ella, dijo: "Feliz día Mamitas. A mi me enseñaron la Correspondencia Biunívoca."

Yo no estuve presente. Me lo contó mi mamá.

Han pasado ya muchos años. Mi sobrina ha olvidado la frase de la correspondencia matemática. Yo la evoco siempre, y cada vez que la recuerdo siempre sonrío.






Cada número del conjunto del primer renglón, se corresponde con uno y solo con uno del segundo reglón. Ese es un ejemplo de una Correspondencia Biunívoca. Cada número se corresponde con su doble.



FIN

Autor: Carlos Torres



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miércoles, 1 de julio de 2015




Hola amigos de Narracentro. Hoy les comparto un video sobre uno de los relatos que suelo contar. La grabación se inicia unos segundos después de que yo comencé la contada. Así que va una pequeña glosa para enlazarse sin ningún problema con la historia:


Un reino tenía un gobernador que era muy justo con sus gobernados. Era un reino que tenía progreso y despierta la codicia de un reino vecino y este último decide conquistarlo. El rey justo organiza un ejercito, se pone al frente del mismo y sale al frente de el para presentar batalla.


Aquí el video amigos:









Saludos


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martes, 12 de mayo de 2015

Un gato engañado






Cuento popular del Japón

Hubo una vez un hacendado muy rico, quien gustaba de coleccionar tallados de animales. Tenía esculturas de caballos, águilas, elefantes, leones, pero no tenía una de un ratón, así que convocó a su mansión a dos hábiles talladores. Les dijo: necesito que sus tallados sean tan reales, que mi gato al verlos se abalance sobre ellos. Pondré sus trabajos juntos, y al autor del tallado que mi gato coja primero le daré una bolsa con monedas de oro.

Pasaron los días y los dos talladores presentaron sus trabajos. Uno de ellos era un portento de belleza. Era un ratón fabricado en madera y parecía real. El otro era un escultura deforme, ciertamente no se parecía a un ratón y no engañaría a nadie. El escultor de este segundo muñeco dijo: Señor llamad al gato, y que el elija.

El hacendado sentía que era algo tonto, pero como había dado su palabra para la premiación ordenó traer al gato. El gato fue llevado e inmediatamente se lanzó sobre el maltrecho tallado hecho en raro material. Recibió pues su autor la bolsa con las monedas.

Intrigado el hacendado preguntó al tallador que usó como material para su confección. La respuesta que obtuvo fue: usé pescado seco.

El hacendado y los demás presentes no pudieron resistir la risa, habían sido engañados.
El tallador que usó madera también fue premiado, su ratón era hermoso. El hacendado anunció: yo me quedaré con este ratón, que el otro lo tenga mi gato.

(FIN)


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martes, 14 de abril de 2015

Fotogénico


"Que resulta bien en fotografía", dice la definición del diccionario de la RAE.






El oso de la figura, me parece abundantemente fotogénico. Es una foto de hace doce años. La logré con una cámara de rollo de veinticuatro tomas. El amigo plantígrado vive en el Parque de las Leyendas. El terreno de su estancia es extenso. Hay abundante follaje, agua limpia árboles y hasta una cueva para que quizás si le apetece pueda hibernar, aunque en nuestra Lima, nunca cae nieve.

Yo llegué hasta la casa del oso, e hice un rugido como de grizzli. Apareció el amigo. Vino a la carrera hacia mi, y tomó asiento. Fijamente me miraba. Yo saqué la cámara y apunté.
El oso diestro en fotogenia estaba bien cuidado. No era como el del zoológico de Barranco que vi en mis años de niñez: un oso triste, ya que estaba como preso en una jaula maloliente y estrecha, y que había decidido con coraje y valentía viajar en círculos infinitos al mundo del nunca jamás para ya no soportar las impasibles miradas de los visitantes.
Mi amigo fotogénico estaba inmutable en su posición. Me moví a un costado y el me siguió con la mirada. Ah me dije, este oso no solo es hábil para posar, es también un narrador, ya que busca estar conectado con su público. Decidí olvidarme de todo y me concentré en escucharle:

"Hace unos cincuenta años, llegó a esta tierra un oso de pelaje marrón como el mio. Ese oso vivía en un país de nombre Tailandia, y durante una acción de cacería defendió la madriguera donde además de él vivía su pequeñín nieto. El oso se dejó cazar para así defender la vida del osito. Le sujetaron con gruesas sogas y lo metieron dentro de una jaula de barrotes que estaba sobre la plataforma de un camión. Arrancó el vehículo y el viejo oso fue llevado. El nieto alcanzó a escuchar que los hombres decían que lo venderían a un zoológico en Sudamérica.

El osito se hizo joven y fuerte y un día habló con el sabio Buho:

-Buen día don Buho. Tu que sabes muchas cosas, dime, ¿dónde queda Sudamérica?.
-Al sur de un continente llamado América. Está muy lejos de aquí. 
-¿Y cómo hago para llegar allí?
-Pues debes atravesar todo el Océano Pacífico y eso es imposible para ti.
-¿Hay otro camino?
-Si, pero es muy dificil. Tienes que seguir por un sitio de nieve llamado Behring. Por allí transitaron los humanos hace miles de años. Tu tendrás que nadar un corto tramo y luego ir descendiendo hasta el sur. Pasarás por muchos países. Hay riesgo de que te den caza.
-No importa partiré hoy mismo.

Y el joven oso partió. Nado por aguas heladas. Caminó por senderos de nieve. Trepó montañas. Soportó desiertos. Anduvo por selvas Mayas, hasta que finalmente alcanzó los bosques húmedos del sur del Ecuador. Una vez allí preguntaba por el oso capturado. Los otorongos y venados le decían que escucharon de un oso llevado a un zoológico de Perú.

Ya en Perú, mientras iba por el costado del mar, fue capturado, luego amarrado y llevado en un camión. Llegó a Lima y le hicieron una casa muy parecida a la que tenía en Tailandia. En el día muchas personas le miraban, le aplaudían y le hacían gestos. El durante las noches rugía preguntando por su abuelo. Nadie le respondía. Pero un día un loro se le acercó y le dijo: <<Tu abuelo, ya no está aquí. El se fue al mundo del nunca jamás. Tu puedes verlo algunas noches en la que el cielo está despejado. El mora allá entre las estrellas, y se ha hecho amigo de la osa mayor>>".

El narrador hizo un alto y después agregó: "El oso joven, soy yo"

Gracias amigo fotogénico. Tu con tu acción haz reivindicado a tu congénere. Eres un oso feliz, porque eres tratado con humanidad, y de paso me haz hecho feliz a mi también.
(FIN)

Autor: Carlos Torres


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viernes, 27 de marzo de 2015

El amortiguador


Trabajaba yo en una empresa distribuidora de auto-apartes, y estaba encargado del soporte técnico en baterías. Un viernes, mientras marcaba mi tarjeta de ingreso, vi un comunicado que estaba colgado en el pizarrín firmado por el Gerente de Ventas y decía: Hoy viernes 28 a las 7 PM deberán asistir todos a una charla técnica que impartirá la fábrica de amortiguadores “Mundial” en el auditorio del hotel Libertad ubicado en la cuadra dos de la calle Colón del distrito de Miraflores.

Mi trabajo terminaba a las 6 de la tarde, y ese día ya había convenido con un amigo para ir a un bar cultural, donde cada último viernes de mes se presentaban aspirantes a comediantes. Yo disfrutaba de ese espectáculo. Bueno, también había la posibilidad de conocer alguna chica. Así que el mandato de ir a escuchar una charla técnica de amortiguadores pues no me provocaba ninguna expectativa.
Salí del trabajo y acompañado de mi colega Mauro llegamos al Libertad. Ya había asistencia de oyentes. Reconocimos a algunos vendedores de las empresas de la competencia. Nos ubicamos, y a esperar que se diera inicio a la charla. Yo seguía pensando en lo de los comediantes.

Se inició el evento con una aburrida exposición sobre el historial de la empresa Mundial. Luego, fue presentado el charlista técnico, era el ingeniero de planta Raúl Meneses con más de veinte años en el campo de los amortiguadores. Comenzó su disertación recomendando que se prestara la debida atención al producto amortiguador, ya que no solo brindaba seguridad en el manejo, si no también confortabilidad para quienes viajaban en el automóvil, camioneta o camión.

El tipo exhibía mucho saber, y a su conocimiento aunaba una gran capacidad de comunicación. La charla era de gran factura. Llegó la ronda de preguntas, y aquí el expositor se lució hasta niveles impensados.

Pregunta: “¿Qué puede decirnos del ruido en el amortiguador?”.

El ingeniero sobre la marcha respondió: “Esa pregunta requiere una precisión, ya que debe especificarse el tipo de ruido. Cada variante del desperfecto sonoro demanda una solución diferente. Existen diez tipos de ruidos en un amortiguador: silbido, chillido, gorgojeo, pitido, soplido, trepidación, soplido, vibración, ruido seco y finalmente ruido impulsivo intermitente”... Que tal tipo, me dije. El auditorio, estaba excitado con la elocuencia del ingeniero.

Se acababa la charla. Fueron más de dos horas del tema amortiguador. En eso, un oyente levanta la mano, y dice: “Por favor, háblenos de los sellos del amortiguador Mundial. ¿Por qué son superiores a los de otras marcas?”

El ingeniero respondió: “Los sellos de Mundial, han sido desarrollados expresamente para un trabajo de elevada fatiga. El material del sello resiste la agresividad del aceite, y afronta con suceso el calor que se genera durante la operación del amortiguador. Es un jebe especial, de nombre: Acrilo-butadieno-estireno-neopreno”. Yo me dije: que tal facilidad para pronunciar nombres tan raros y difíciles, jamás había escuchado eso del Acrilo-butadieno y no sé qué cosas más. Este tipo, si que sabe.

Nos poníamos de pie. Dábamos por terminada la exposición, pero el ingeniero dijo: No se muevan todavía, hay una pregunta más. Y dio la palabra a un tardío preguntador: “Ingeniero usted dice que el material del sello es el jebe acrilo-butadieno-estireno-neopreno. Yo me permito preguntarle: ¿de que tipo: Alfa-beta caroteno32 o el nylon-criolón-poliestireno-difenil-acetato?”

El auditorio, volteo para ver quién preguntaba, e inmediatamente nuevamente volteó para ver al ingeniero. Este puso una cara de sorpresa. Quedo pasmado. Abrió grandemente los ojos. No supo que responder. Un anónimo oyente, lo había superado... finalmente, el ingeniero era un mortal.

(FIN)
Autor: Carlos Torres


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domingo, 15 de febrero de 2015

La mariposa






¿Vieron alguna vez un perro embozado a la manera de como lo hacían los bandidos en las series de vaqueros?. Pues les contaré que un perrito color caramelo portaba un paño con forma de mariposa. El tamaño del paño no alcanzaba a cubrirle el rostro, es que ese perro siendo que era un bandido, en realidad lo que pretendía era hurtarnos la tristeza, y vaya que lo logró.

Autor: Carlos Torres 



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martes, 18 de noviembre de 2014

Oceanografía


“Y se procede a detectar los bancos de peces y verificar por el tamaño de la especie si están aptos para la pesca. Para esto contamos con la ayuda de un sistema satelital el cual va rastreando…”

Era la voz de una señorita quien me daba orientaciones sobre el trabajo de pesca satelital.

Yo la escuchaba y en ese momento se apagaron todos los sonidos. Las voces callaron. Los parlantes se silenciaron. Los visitantes interrumpieron su conversa. El aleteo de el abanico de un ventilador dejó de zumbar.

“…los cardúmenes de población marina. Así se logra una pesca racional”

Yo escuchaba y mirando a sus ojos, me imaginaba el azul del mar. El celeste de las nubes. El amarillo del sol. La frescura del oleaje.

Hace tres años por primera vez vi el universo en la Feria de las Ciencias. Mirándole a los ojos, entendí: la Teoría de las Supercuerdas, los postulados de la Mecánica Cuántica y la expresión matemática de los Agujeros Gusano del Cosmos.





(FIN)

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miércoles, 22 de octubre de 2014

Imaginación






-Mamá, ya van a ser las cinco.
-Todavía faltan mas de viente minutos.
-Mejor dame ya para ir a ver la televisión donde la vecina. No vaya a ser que se pase el programa.

Partí a la carrera y me ubiqué frente a la pantalla. Doña María era la única que en el barrio tenía televisor. Lo había logrado comprar a golpe de las puntadas que día a día le daba a su máquina Singer con la que confeccionaba faldas y camisas las que vendía a los vecinos. Doña María me dio un vasito de chicha la que bebí de a poquitos para que me durara hasta que sea la hora de comienzo del programa. Más niños llegaban y la emoción crecía. A las cinco se encendió el televisor. Allí estaba ya la cancioncita que anunciaba el programa: Cuentos con títeres. En la sala se escuchó: ¡yeee!

Que bonitos los muñecos. Eran de madera y cuerpo redondeado. Movían su cabecita y agitaban sus brazitos. Corrían por el campo y trepaban las montañas. Ese día la historia iba de un valiente que partía a tierras lejanas buscando una pócima que salvara la vida de la princesa. Cruzaba el valiente un río de aguas torrentosas y atravesaba un desierto. Fuerte viento en los caminos: fiuuuuuu. El avanzaba ya que debía apurarse, sino la princesa podía morirse.

Que valiente el valiente. No tenía miedo ante nada. Consiguió la pócima que estaba en un vaso de oro dentro de una cueva cuya entrada era guardada por un dragón que echaba mucho fuego.

Terminado el programa regresaba a casa. Que feliz era yo, volviendo a mirar la historia en mi imaginación.

Ya de mayor, he asistido a muchas funciones de títeres. He visto muñecos de guante, de boca prestada, de los que el titiritero se pone sobre la cabeza. Títeres de hilo, y también los de sombra que son los que yo se hacer. He visto títeres planos y gigantes como los muñecones. He disfrutado los hechos en papel maché, los confeccionados en goma espuma y los elaborados en tela, pero nunca logré toparme con unos similares a los del programa de: títeres y cuentos.

Hoy es un sábado de abril. Han pasado mas de cuarenta años, y no se porque en este sábado con especial intensidad recuerdo ese programa de televisión. Sí hoy, que es el día de mi cumpleaños. He recibido llamadas y gratos textos en mi cuenta de mail. También he recibido mensajes a mi face, los cuales leo y releo mientras estoy sentado, en casa, escuchando radio. Tocan la puerta, Mingo se agita y ladra. Me acerco a la ventana. Es mi amigo el colombiano Granito. Hágole pasar y el que me entrega un regalo. Le abro, y era un muñeco, igualito como a los que yo veía en ese programa de televisión.

Carlos Torres

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martes, 23 de septiembre de 2014

El huevo de un gallo


1
Dicen que los gallos cuando
están viejos ponen un huevo
como si fueran gallinas. Ponen
un solo huevo, chiquito, medio
verde.

2
En tiempos antiguos las
personas hablaban que de ese
huevo de gallo nacía un sapo.

3
Así un joven tonto al oir estas
conversaciones, buscó el huevo
de un gallo viejo y lo enterró
en el ojo de un puquial

4
Después de enterrar ese huevo de
gallo, el joven tonto volvía mes a
mes a mirarlo y ver como estaba.

5
El primer mes fue a mirar el huevo
enterrado sin encontrar nada.
Al segundo mes volvió a ir y
encontró la tierra rajada.

6
Cuando fue al tercer mes, la 
tierra estaba abierta y encontró
a un sapo que lloraba como una 
persona.

7
El joven muy asustado se fue
corriendo a su casa, mientras
que detrás suyo el sapo saltaba
y lo perseguía: El sapo iba
diciendo:
-¡Tu eres mi padre y mi
madre! ¡Espérame papá, mamá!

8
El joven siguió corriendo.
Dicen que hasta ahora
corre con el sapo detrás
que lo quiere alcanzar.








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lunes, 22 de septiembre de 2014

El origen


Cuenta una leyenda andina que los hombres los hombres cultivadores de la quinua dominaron durante muchos años a los pueblos de las tierras altas y, a fin de dejarlos morir lentamente, les fueron disminuyendo la ración de alimentos para ellos y sus hijos. Ya al borde de la muerte los pobres clamaron al cielo y Dios les entregó unas semillas carnosas y redondeadas, las cuales después de sembradas, se convirtieron en hermosas matas que tiñeron de morado las gélidas punas con sus flores.

Los dominadores no se opusieron al cultivo, con la mañosa esperanza de cosecharlo todo para ellos.

En efecto, cuando las plantas se amarillaron y los frutos parecieron maduros, los opresores segaron los campos y se llevaron todo lo que juzgaron era una óptima cosecha.

Desconsolados y moribundos de hambre. los vencidos otra vez pidieron clemencia al cielo y una voz les dijo desde las alturas: "Remuevan la tierra y saquen los frutos que allí los he escondido para burlar a los hombres malos y enaltecer a los buenos"

Y así fue, debajo del suelo estaban las hermosas papas, que fueron recogidas y guardadas en estricto secreto. Cada mañana los hombres de las punas añadieron a su dieta empobrecida una porción de papas y pronto se restablecieron, cobraron fuerzas y atacaron a los invasores que, viéndose vencidos, huyeron para no regresar jamás a perturbar la paz de las montañas.


Walter H. Wurst 
(Basado en un mito recopilado en las alturas de Andahuaylas, Apurimac, Perú).






Relato: Tomado de "La Papa Tesoro de los Andes, de la agricultura a la cultura." CIP, Año 2000, pag. 63. 

Imagen: Cuadro los comedores de papa de Vincent Van Gogh.


Soy Narrador. Para funciones y presentaciones, contactarme al fono 996583864 o  escribir a: ctorres1000@yahoo.es

viernes, 19 de septiembre de 2014

Matrioska







Matrioska es uno de los relatos que más disfruto narrar. Me gusta observar las sensaciones de los escuchas. Su sorpresa, sus miradas, sus sonrisas. 
A medida que el cuento se va desarrollando va apareciendo una muñeca de menor tamaño, hasta que al final queda una de tamaño pequeñito, que ya no será niña, sino niño y el narrador le dice unas palabras, que son como el fin de la secuencia de la historia. Son los trucos que tienen los relatos para hallar una salida creativa a un: "¿y ahora cómo se sale de eso?" 
El final el relato dice: "...y Matrioska desapareció. Dicen algunos que le han visto en una tienda de antiguedades. Otros afirman que está en el estante de una biblioteca. Si ustedes se topan con ella, les sugiero que le den un abrazo, ya que ella tuvo el coraje de ser mamá".
      (FIN)


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lunes, 14 de julio de 2014

No se han podido llevar la música








Se dice que era un mago del arpa. En la llanura de Colombia no había ninguna fiesta sin él. Para que la fiesta fuese fiesta, Mesé Figueredo tenía que estar allí con sus dedos bailadores que alegraban los aires y alborotaban las piernas.

Una noche, en un sendero perdido, fue asaltado por unos ladrones. Iba Mesé Figueredo de camino a unas bodas, él encima de una mula, encima de la otra su arpa, cuando unos ladrones se le echaron encima y lo molieron a palos.

A la mañana siguiente, alguien lo encontró. Estaba tendido en el camino, un trapo sucio de barro y sangre, más muerto que vivo. Y entonces aquella piltrafa dijo con un hilo de voz:

- “Se llevaron las mulas.”

Y dijo también:

- “Se llevaron el arpa.”

Y, tomando aliento, rió:

- “¡Pero no se han podido llevar la música!”

(Eduardo Galeano)

Nota: La imagen es de del BLOG: Marcianos violinistas.

lunes, 26 de mayo de 2014

Libros y lectores


Un fuerte ruido me despertó. Encendí la luz, eran las cuatro de la mañana. Me calcé, me puse una bufanda y salí de mi habitación. El ruido había venido del segundo piso.

Mientras subía las gradas me preguntaba que sería lo que produjo semejante ruido. Aparentemente todo estaba inalterado. Mientras caminaba, solo me acompañaba el silencio. Abrí dos puertas, nada. Me dirigí al ambiente de la biblioteca. Con la mano derecha giré la cerradura y abrí la puerta, al mismo tiempo con la mano izquierda accionaba el interruptor de la luz. Lo que vi me impresionó.

Todos los estantes estaban vacios. Los anaqueles donde tenía guardados los archivadores con recortes periodísticos pues estaban vacios también. Abrí tres cajones donde tengo organizado un revistero y mi colección de ejemplares de El Dominical en orden correlativo comprendiendo un periodo de doce años. Pues no estaban.

Sobre la mesa quedaba un único libro de cuentos, de la que sobresalía un pequeño papel a manera de notas. Yo la noche anterior estaba leyéndolo y perfectamente recordaba que no había dejado ninguna anotación.

Con cierto temblor, abrí el libro y leí la nota. Esta decía: "Los libros, hemos decidido salir a buscar otros lectores"

(FIN)



viernes, 11 de abril de 2014

Tigre






Una hormiga se subió a un tigre. Caminó, pero se perdió en una raya. Otra hormiga también trepó e igualmente se perdió en una raya del tigre. Muchas hormigas terparon para buscar a las dos compañeras, pero también se perdieron en las rayas.

Entonces, todas las hormigas decidieron picar al felino. Este se rascó con tal furia que las hormigas cayeron quedando liberadas, pero también cayeron las rayas.

(FIN)


Este relato lo escuché oralmente en una charla sobre textos imprescindibles para niños y jóvenes. El relato es de autoría de un niño de diez años. Desconozco el nombre del escritor.




jueves, 3 de abril de 2014

Mudanza


Hubo un pueblecito en Armenia que iba a desaparecer. Los vecinos se organizaron para la mudanza y cargaron con todas sus pertenencias. No habían camiones, el traslado al nuevo pueblo se haría a pie y a lomo de bestia. Lo más valioso era la biblioteca. Ningún poblado tenía biblioteca más inmensa que aquella, pero al no poder moverla, pues se quedaría y se perdería. Los vecinos dejaron sus cosas personales, y adultos y niños llenaron sus bolsos, mochilas, talegos y petacas. Cargaron con los libros y así partieron. La biblioteca se salvó... Es real esta historia.


 Autor: Carlos Torres







(La imagen es del blog: self_loving.blogspot.com)