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jueves, 7 de mayo de 2015

Mi amigo el Superheroe







Cerca de mi casa vive mi amigo el Superheroe. No se que edad tiene. Un tiempo es El Capitán América y otro resulta encarnando a Batman. Hoy el me dijo que ya no es Superheroe. Mi amigo agregó:

-Ahora soy un león
-¿León?
-Sí. Mira mis garras.

El me señaló sus pies. Efectivamente, allí estaba la prueba de su felinidad. Alcancé a ver dos poderosas garras con sus puntiagudas uñas hechas con tenedor. El se había atado a cada pie un tenedor.

Antes de despedirnos, me obsequió un rugido, que el mismísimo león de la Metro envidiaría.

¡Que tal imaginación la de este niño!

Espero que en la escuela, no le maten esa habilidad. De esa imaginación están llenos los cuentos. Es la imaginación de la que carecen nuestros gobernantes y por eso no pueden encarar con tino y con justicia las demandas de sus gobernados.

Hoy tuve suerte. Hoy vi un león, y es mi amigo.

(FIN)
Autor: Carlos Torres

Soy Narrador y Cuentacuentos. Para funciones y presentaciones, contactarme al fono 996583864, o escribir a: ctorres1000@yahoo.es

domingo, 14 de diciembre de 2014

Imaginación





Hoy quiero ponerme a imaginar como lo hacía la "Niña de los Fósforos" de Andersen. 

Enciendo un palillo y la imaginación me hace ver un país que busca el desarrollo, y no solo el crecimiento.

Enciendo un segundo y veo que en el Perú, se cumplió el deseo del poeta Maya Quiché Humberto Akabal: "Como deseo que llegue el día, cuando en este país, todos anduvieran armados, de un libro"

Fulgura un tercer palito y veo que se puede caminar con paz en las calles de las ciudades del Perú. Que la radio no me grita con su programación, y que la televisión ya no embrutece a los televidentes.

Prendo un cuarto palito y veo sonrisas de niños, de jóvenes de mayores. De hombres y mujeres que se sienten libres. 

El quinto palito me hace ver una patria llena de poesía.

(FIN)
Carlos Torres

Nota: La imagen es del BLOG: zonadecultura.blogspot.com


Soy Narrador y Cuentacuentos. Para funciones y presentaciones, contactarme al fono 996583864, o escribir a: ctorres1000@yahoo.es


lunes, 10 de noviembre de 2014

Imaginación


-Mamá, ya van a ser las cinco.
-Todavía faltan mas de viente minutos.
-Mejor dame ya para ir a ver la televisión donde la vecina. No vaya a ser que se pase el programa.

Partí a la carrera y me ubiqué frente a la pantalla. Doña María era la única que en el barrio tenía televisor. Lo había logrado comprar a golpe de las puntadas que día a día le daba a su máquina Singer con la que confeccionaba faldas y camisas las que vendía a los vecinos. Doña María me dio un vasito de chicha la que bebí de a poquitos para que me durara hasta que sea la hora de comienzo del programa. Más niños llegaban y la emoción crecía. A las cinco se encendió el televisor. Allí estaba ya la cancioncita que anunciaba el programa: Cuentos con títeres. En la sala se escuchó: ¡yeee!

Que bonitos los muñecos. Eran de madera y cuerpo redondeado. Movían su cabecita y agitaban sus brazitos. Corrían por el campo y trepaban las montañas. Ese día la historia iba de un valiente que partía a tierras lejanas buscando una pócima que salvara la vida de la princesa. Cruzaba el valiente un río de aguas torrentosas y atravesaba un desierto. Fuerte viento en los caminos: fiuuuuuu. El avanzaba ya que debía apurarse, sino la princesa podía morirse.

Que valiente el valiente. No tenía miedo ante nada. Consiguió la pócima que estaba en un vaso de oro dentro de una cueva cuya entrada era guardada por un dragón que echaba mucho fuego.

Terminado el programa regresaba a casa. Que feliz era yo, volviendo a mirar la historia en mi imaginación.

Ya de mayor, he asistido a muchas funciones de títeres. He visto muñecos de guante, de boca prestada, de los que el titiritero se pone sobre la cabeza. Títeres de hilo, y también los de sombra que son los que yo se hacer. He visto títeres planos y gigantes como los muñecones. He disfrutado los hechos en papel maché, los confeccionados en goma espuma y los elaborados en tela, pero nunca logré toparme con unos similares a los del programa de: títeres y cuentos.

Hoy es un sábado de abril. Han pasado mas de cuarenta años, y no se porque en este sábado con especial intensidad recuerdo ese programa de televisión. Sí hoy, que es el día de mi cumpleaños. He recibido llamadas y gratos textos en mi cuenta de mail. También he recibido mensajes a mi face, los cuales leo y releo mientras estoy sentado, en casa, escuchando radio. Tocan la puerta, Mingo se agita y ladra. Me acerco a la ventana. Es mi amigo el colombiano Granito. Hágole pasar y el que me entrega un regalo. Le abro, y era un muñeco, igualito como a los que yo veía en ese programa de televisión. 






Soy Narrador y Cuentacuentos. Para funciones y presentaciones, contactarme al fono 996583864, o escribir a: ctorres1000@yahoo.es


miércoles, 22 de octubre de 2014

Imaginación






-Mamá, ya van a ser las cinco.
-Todavía faltan mas de viente minutos.
-Mejor dame ya para ir a ver la televisión donde la vecina. No vaya a ser que se pase el programa.

Partí a la carrera y me ubiqué frente a la pantalla. Doña María era la única que en el barrio tenía televisor. Lo había logrado comprar a golpe de las puntadas que día a día le daba a su máquina Singer con la que confeccionaba faldas y camisas las que vendía a los vecinos. Doña María me dio un vasito de chicha la que bebí de a poquitos para que me durara hasta que sea la hora de comienzo del programa. Más niños llegaban y la emoción crecía. A las cinco se encendió el televisor. Allí estaba ya la cancioncita que anunciaba el programa: Cuentos con títeres. En la sala se escuchó: ¡yeee!

Que bonitos los muñecos. Eran de madera y cuerpo redondeado. Movían su cabecita y agitaban sus brazitos. Corrían por el campo y trepaban las montañas. Ese día la historia iba de un valiente que partía a tierras lejanas buscando una pócima que salvara la vida de la princesa. Cruzaba el valiente un río de aguas torrentosas y atravesaba un desierto. Fuerte viento en los caminos: fiuuuuuu. El avanzaba ya que debía apurarse, sino la princesa podía morirse.

Que valiente el valiente. No tenía miedo ante nada. Consiguió la pócima que estaba en un vaso de oro dentro de una cueva cuya entrada era guardada por un dragón que echaba mucho fuego.

Terminado el programa regresaba a casa. Que feliz era yo, volviendo a mirar la historia en mi imaginación.

Ya de mayor, he asistido a muchas funciones de títeres. He visto muñecos de guante, de boca prestada, de los que el titiritero se pone sobre la cabeza. Títeres de hilo, y también los de sombra que son los que yo se hacer. He visto títeres planos y gigantes como los muñecones. He disfrutado los hechos en papel maché, los confeccionados en goma espuma y los elaborados en tela, pero nunca logré toparme con unos similares a los del programa de: títeres y cuentos.

Hoy es un sábado de abril. Han pasado mas de cuarenta años, y no se porque en este sábado con especial intensidad recuerdo ese programa de televisión. Sí hoy, que es el día de mi cumpleaños. He recibido llamadas y gratos textos en mi cuenta de mail. También he recibido mensajes a mi face, los cuales leo y releo mientras estoy sentado, en casa, escuchando radio. Tocan la puerta, Mingo se agita y ladra. Me acerco a la ventana. Es mi amigo el colombiano Granito. Hágole pasar y el que me entrega un regalo. Le abro, y era un muñeco, igualito como a los que yo veía en ese programa de televisión.

Carlos Torres

Soy Narrador. Para funciones y presentaciones, contactarme al fono 996583864, o escribir a: ctorres1000@yahoo.es

jueves, 25 de abril de 2013

Imaginación


Hay un programa de TV de solo dos minutos de duración. Son bloques compactos llamados cápsulas, que tocan temas de literatura. Una maestra, comentando sobre uno de los programas, que más han impactado a sus estudiantes, le escribe al director del canal y le cuenta que un alumno de segundo, muy seguidor de las cápsulas, dijo en medio de la clase, que quería compartir una carta de amor que le había escrito a una chica de quinto. Si ella es mayor que el, pues este era uno de esos amores, que no van a ser. La carta, hacía mención a un cuento de Haruki Murakami: Por Falta de Palabras, tema de una de las cápsulas.


Cornelio que así se llamaba el estudiante, se pone pie y lee su carta en voz alta:

"Hace muchos años, dos jóvenes solos, estaban convencidos que en algún lugar del mundo, estaba la pareja ideal destinada para ellos.

El destino los juntó en una calle de la ciudad. Pero no se dijeron nada. Decidieron retar al azahar, ya que si eran el uno para el otro, pues el destino los juntaría otra vez. Y ocurrió que luego de catorce años, la casualidad, los volvió a juntar en la misma calle. Nuevamente, no se dijeron nada. No hubo palabras. Se separaron, y nunca más se volvieron a encontrar.

Por eso yo Cornelio, para que no nos pase lo mismo, he decidido hablar y escribirle a ella, esta carta de amor."

La maestra termina su carta al canal, parafraseando a Gabriel García Márquez: "Ahora Cornelio, ya tiene quien le escriba."

(FIN)

jueves, 1 de noviembre de 2012

Imaginación


A la edad de doce años, estaba yo en el 2do de media y tenía dos compañeros: Chipana y Cabanillas. No recuerdo sus nombres. Vivían en La Tablada y salían de casa a las 5 de la mañana, ya que si no les era imposible llegar al colegio. Mas que las clases, ellos tenían un leitmotiv: Los Platillos Voladores.

Chipana y Cabanillas eran adeptos y adictos al tema de los extraterrestres. Tenían un folder lleno de recortes de periódico sobre ovnis. Era tanta su afición, que se quedaban en el patio y no entraban al salón, para seguir con sus lecturas.

Hasta que su imaginación les llevó a la idea de concebir publicar un libro. Como no tenían otra opción, lo hicieron de hojas de cuaderno. Allí a mano iban transcribiendo los artículos o lo que ellos tenían de entendimiento el tema de cada escrito. El “libro” era ilustrado con los dibujos que ellos mismos hacían a lapicero. Uno podía ver los ovnis o al rey maya de Palenque sentado en su nave espacial. Al libro le cosieron las páginas y las numeraron. En la portada se leía: OVNIS, y claro aparecían los nombres de los dos autores.

Tuvo tal impacto, que los compañeros (a veces dos lectores a la vez), disfrutábamos del “libro” manuscrito. En ocasiones, incluso permitían llevarlo a casa. Eran más efectivos en el préstamo de su “libro” que lo que pasaba con los textos de la biblioteca de la escuela.

Lo que más recuerdo, era la 1ra hoja del libro. Allí se repetía lo de OVNI, un dibujo de un platillo en la luna y el nombre de los autores, e incluso el año de edición. En la parte baja había una nota, precedida por: Importante.

La nota decía: Este libro, ha sido traducido del italiano al alemán. Del alemán al francés. Del francés al inglés, y del inglés al castellano, por tanto los autores no se responsabilizan por cualquier error en la información.

Chipana y Cabanillas, si que tenían imaginación.



Saludos