miércoles, 28 de octubre de 2015

Recuerdos








El día domingo 25 fue día de contada. Ya de regreso, llegué al cruce de jirón de la Unión con el jirón Ica. Eran como las siete de la noche. Juancha y Mariacha, unos muñecos de trapo y maché, por lo avanzado de la hora se iban a descansar.

Saludé a mis amigos, al Titiritero (así con mayúscula), al Claun, y quiso la casualidad que estuviera también allí mi Maestro de Narración quien iba acompañado de su esposa y sus dos niñitas hijas.

De pronto el Titiritero obsequió a cada niña con un muñeco, un payasito de cono ensamblado en papel de colores y con forma de pequeño barquillo. Yo vi cuando las niñas lo recibían. Una de ellas le dijo a su papá: "Ten mi lobo" (así, sin la G)... es que ella quería tener las manos libres para coger al muñeco, y también quería tener los ojos libres para mirarle solo a él.

Yo veía la escena y me recordaba cuando de niño un amigo de mi tío me obsequió una manzana de las que el como ambulante vendía. Roja manzana, muy jugosa y dulce, como jamás hasta ahora he vuelto a probar una.

Ese domingo día de contada, vi a un Titiritero (sí, así con mayúscula) que con su trabajo, agasajaba a las hijas de su amigo. Ellas a medida que pasen los años van a recordar ese momento... si lo sabré yo, que aún ahora, y con un cierto calorcito en la garganta mientras esto escribo, sigo relamiéndome con aquella manzana que una tarde me invitaron.

(FIN)
Autor: Carlos Torres


Soy Narrador y Cuentacuentos. Para funciones y presentaciones, contactarme al fono 996583864, o escribir a: ctorres1000@yahoo.es

lunes, 19 de octubre de 2015

Cuentos Matemáticos







¿Se hace dificil el motivar a los alumnos el gusto por las matemáticas?

Una opción, es emplear el cuento. Ofrezco el servicio de narración de historias sobre temas de matemáticas para estudiantes a partir de los 10 años.

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E-mail: ctorres1000@yahoo.es

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Saludos.


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domingo, 18 de octubre de 2015

La aparición del hombre huanca





El hacedor del mundo, Con Ticsi Viracocha, creo la tierra y los seres que la poblaron. Hizo brotar un manantial en Huari de donde salió la primera pareja huanca: Atay Imapuramcapia, el varón, y Uruchumpi, la mujer. Ellos fundaron en ese lugar el primer pueblo. Sus hijos empezaron a poblar otras comarcas. Pero sus descendientes, dicen, con el tiempo, ingratos, se olvidaron de su creador y adoraron al dios Huallallo Carhuincho.

El creador Con Ticsi Viracocha, por esto los castigó. Fueron sometidos por los invasores huaris que vinieron del sur. El dios Huallallo Carhuincho huyó hacia el este pero fue convertido en el nevado Huaytapallana, al que podemos ver desde que el sol despunta.

Los huancas, arrepentidos, para honrar a su creador y guardar memoria de su origen, construyeron el templo de Huarivilca y veneraron el verdadero hacedor con el nombre de Apo Con Ticsi Viracocha Pachayachachi. Allí se realizaban grandes ceremonias y le presentaban ofrendas y sacrificios.

El templo de Huarivilca era una imponente construcción cuadrangular de piedra que se convirtió en centro religioso de toda la región.. De él emergía un manantial sagrado de aguas cristalinas. Hasta allí iban a purificarse las parejas que llegaban en peregrinación desde todas las grandes parcialidades del mundo huanca: Xauxa, Lurinhuanca, Ananhuanca y, el último Chuncos y Chongos.

(Tomado de: Lecturas Huanca, editado por Tierra Adentro Tradiciones, año 1977. Página 9.

La pintura es de: Dámaso Casallo,un imponente pintor nacido en Chupaca y radicado en Huancayo que ha logrado cautivar a los críticos por el estilo histórico - costumbrista que lo caracteriza (tomado de la página jhony.by)


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miércoles, 14 de octubre de 2015

La lucha entre el águila ya la serpiente







Relato de Costa Rica

El príncipe Narija estaba tratando de cazar un águila para hacer con sus plumas un adorno para el día de la Fiesta del Sol. Desde lo alto de la cordillera lanzaba sus flechas, pero el águila escapaba a ellas extendiendo sus majestuosas alas.

El príncipe no sabía que hacer; de pronto, vio algo que se acercó volando y cayó al suelo, a sus pies. Narija se acercó a ver que era, ¡y cuál no sería su sorpresa cuando vio que era el águila, y que entre sus garras se movía el cuerpo de una serpiente!

El reptil que estaba enroscado en el cuello del águila, no le dejaba respirar, y el príncipe se dio cuenta de que el águila iba a morir ahorcada si el no la ayudaba. Entonces golpeó con su lanza la cabeza de la serpiente, y con las manos retiró el cuerpo del reptil que estaba oculto entre el plumaje del águila. La serpiente, al ver que había perdido su presa, atacó a Narija, pero el joven se defendió dándole muerte con una piedra. Mientras tanto, el águila sacudió su plumaje y se elevó al cielo.

Sorprendido el príncipe Narija y sin saber qué hacer, decidió regresar al pueblo, pues el Sol comenzaba a ocultarse y teñía el cielo de rojo.

Mientras andaba, Narija pensó que el color del cielo era igual al de la sangre de la serpiente y se preguntó: “¿Acaso con esto el gran Sol me agradece la ayuda que le presté al águila?”

Al acercarse al templo vio que sus pensamientos se habían convertido en realidad: En los muros del templo estaba grabada, por manos invisibles, la imagen del águila y la serpiente.

Desde entonces el águila es para los nahuas y los aztecas símbolo de grandeza, y la serpiente la fuerza de la tierra, que ataca y mata. Por ello, estos pueblos jamás volvieron a cazar águilas para adornarse con sus plumas.

(FIN)

Tomado de: "Leyendas de nuestra América" de Ute Bergdolt Walschburger. Editorial Norma. Año 2008. Páginas 87, 88 y 89

La ilustración es de la WEB: ixcatarsis.bligoo.com.mx


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martes, 29 de septiembre de 2015

El árbol de las mariposas










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Cuenta la leyenda, que hace tiempo, los árboles podían ir de un lado para otro, porque siempre era primavera y el viento los acariciaba suavemente. Pero un día, los árboles de hoja ancha se volvieron vanidosos y desafiaron al viento. Decían que eran tan fuertes y flexibles que ni el más terrible de los huracanes podía arrancar sus hojas. El viento se enfadó y aceptó el desafío. Los árboles de hoja fina se refugiaron en las montañas. Los otros esperaron al viento, y empezó el temporal.

El viento sopló con tanto ímpetu que arrancó las hojas de los más soberbios. También arrancó a seres delicados del aire: las mariposas.

Un árbol de hojas finas vio una nube de mariposas azotada por el viento. Estaban a punto de perecer arrastradas por el huracán. Algunas extenuadas dejaban de aletear y se estrellaban contra el suelo. El árbol no podía permitir que se perdiera algo tan bello, así que abandonó su refugio e intentó salvarlas. El viento soplaba tan fuerte que arrancó sus hojas pero, el extendió sus ramas y todas la mariposas encontraron en ellas refugio.

Cuando cesó el huracán, las mariposas volaron libres y fueron a buscar un lugar más cálido, porque el viento sopló tanto que había traído el invierno.

Los árboles no podían moverse ni huir, porque habían transformado sus pies en raíces para no ser arrastrados por el huracán. El viento pensó que vivir siempre sin hojas sería un castigo exagerado, pero para que los árboles orgullosos no olvidaran nunca su orgullo,
todos los años se llevaría sus hojas y traería el invierno.

Al llegar otra vez la primavera, a todos los árboles les brotaron hojas nuevas. Bueno a todos no, porque al de las hojas finas que había salvado a las mariposas no le salía ninguna. Estaba triste, entonces las mariposas, agradecidas se posaron en él para hacer hojas. Nunca nadie ha visto un árbol tan hermoso. Hicieron esto tanto tiempo, que se convirtieron en hojas de verdad. Y así es como nació el Ginkgo, el árbol sagrado del Japón.

Tomado del Blog: Akane.

"El árbol de las mariposas"
Carlos cano. "Cuentos para todo el año"
Páginas 53 a 61. ANAYA, año 2001



sábado, 26 de septiembre de 2015

Un desmemoriado


DE: Tradiciones en Salsa Verde de Don Ricardo Palma.

Nota: El texto tiene algunas palabras subidas de tono, Estas son las tradiciones que Palma hacía conocer en un círculo muy reducido.

Cuando en 1825 fue Bolivar a Bolivia, mandaba la guarnición de Potosí el coronel don Nicolás de Medina, que era un llanero de la pampa venezolana, de gigantesca estatura y tan valiente como el Cid Campeador, pero en punto a ilustración, era un semisalvaje, una bestia a la que había que amarrar para afeitarlo.

Deber oficial era para nuestro coronel, dirigir algunas palabras de bienvenida al Libertador, y un tinterillo de Potosí se encargó de sacar de atrenzos a la autoridad escribiéndole la siguiente arenga:

"Excelentisimo Señor; hoy al dar a V.E. la bienvenida, pido a la divina Providencia que lo colme de favores para prosperidad de la Independencia americana. He dicho".
Una semana pasó Medina fatigando con el estudio de la arenga la memoria que, como se verá, era en él bastante flaca.

En el pueblecito de Yocoya, a poco mas de una legua de Potosí, hizo Medina para la tropa que lo acompañaba presentase las armas y, deteniendo su caballo delante del Libertador, dijo después de saludar militarmente:

-Excelentísimo Señor... (gran pausa), excelentísimo Señor Libertador... (mas larga pausa)... -y dándose una palmada en la frente, exclamó: ¡Carajo!... Yo no sirvo para estas palanganadas, sino para meter lanza y sablear gente. Esta mañana me sabía la arenga como agua, y ahora no me acuerdo ni de una puñetera palabrota: Me cago en el muy cojudo que me la escribió.

-Déjelo, coronel -le contestó Bolivar sonriendo-, yo sé, desde Carabobo y Boyacá, que usted no es más que un hombre de hechos, y de hechos gloriosos.

-Pero eso no impide, general que yo reniegue de esa memoria tan jodida que Dios me ha dado.

(FIN)



viernes, 25 de septiembre de 2015

El libre albedrio


Había una vez un imán y en el vecindario vivían unas limaduras de hierro. Un día a dos limaduras se les ocurre bruscamente visitar al imán y empezaron a hablar de lo agradable que sería la visita. Otras limaduras cercanas sorprendieron la conversación y las embargó el mismo deseo. Se agregaron otras y al fin todas las limaduras empezaron a discutir el asunto y gradualmente el vago propósito se transformó en impulso. ¿Por qué no ir hoy?, dijeron algunas, pero otras opinaron que sería mejor ir al día siguiente. Mientras tanto, sin advertirlo, habían ido acercándose al imán, que estaba muy tranquilo, como si no se diera cuenta de nada. Así prosiguieron discutiendo, siempre acercándose al imán, y cuanto más hablaban más fuerte era el impulso, hasta que las más impacientes declararon que irían ese mismo día, hicieran lo que hicieran las otras. Se oyó decir a algunas que su deber era visitar al imán y que ya hacía tiempo que le debían esa visita. 

Mientras hablaban, seguían inconscientemente acercándose. Al fin prevalecieron las impacientes, y en un impulso terrible la comunidad entera gritó: “Inútil esperar. Iremos hoy. Iremos ahora. Iremos en el acto”. La masa unánime se precipitó y quedó pegada al imán por todos lados. El imán sonrió porque las limaduras de acero estaban convencidas de que su visita era voluntaria.

(FIN)






Es un relato de Heskesh Pearson, y citado por Jorge Luis Borges, en el prólogo de Cuentos de Oscar Wilde de Editorial Atlántida.