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sábado, 13 de septiembre de 2014

Amazonas


¿Hoy va haber títeres?
Sí.
¿Y cuentos?
Cuentos también.
(Una niña preguntándome un sábado en Amazonas)



Cada sábado a las 11 y 30 de la mañana se da inicio a la función de: “Cuentacuentos y Títeres” en la sala de lectura Mario Vargas Llosa de la Cámara Popular de Libreros, sita en la esquina de los jirones Andahuaylas y Amazonas. El público se va congregando desde las 11 de la mañana, especialmente los niños, es que ellos son puntuales.

Todo comenzó hace unos seis meses. La verdad, debería tener marcado el día inicial, pero no lo recuerdo. A veces la memoria se me enflaquece. 

La primera vez fue una función de Cuentacuentos en la que estuvimos tres narradores: Ángel, Maritta y yo. Una semana antes había yo conversado con la directiva de los libreros y aseguré que nosotros tendríamos continuidad con nuestro trabajo. Terminamos la narrada y pasamos una gorra: ocho soles.

Siguieron las semanas y los dos compañeros no pudieron continuar. Me quedé yo solo. Así que sábado a sábado iba presentándome con cuentos de aquí y de allá. La continua presentación me ha permitido mejorar mi técnica, amén de que se incrementó mi repertorio de cuentos. Lo anterior, debido a que algunos niños recitaban algunos cuentos conmigo. Se los sabían ya de memoria por el continuo narrar de los mismos en cada sesión sabatina.

El local es al aire libre, pero bajo techo. Cuenta con sillas y mesas. Hay un equipo amplificador (sin las ventajas del ecualizado) y parlante. No hay reproductores de sonido, tampoco micrófonos inalámbricos. Estoy viendo la manera de adquirir un reproductor con acceso para USB, y también un micro sin hilo. Tiempo al tiempo.

Quien me ayuda es el señor Tito, encargado de la Sala de Lectura. Es que la sala de lectura cuenta con libros. Muchos usuarios de la sala son lectores, pero otros aprovechan el usar las mesas como escritorio. Una tarde me puse a observar los títulos y había nada menos que una colección de la legendaria enciclopedia Espasa-Calpe, de esa que en uno de sus cuentos nos habla Jorge Luis Borges. O sea todo un tesoro de enciclopedia.

Yo a eso de las 11 voy llamando al público. Les digo: “En Amazonas, ustedes no encuentran al libro. El libro los encuentra a ustedes”, “Acérquense que en breves minutos se iniciará la velada de cuentos y de títeres”. “Sepan que el lugar donde estamos, antiguamente fue una sala de cine. Sí, uno de los primeros cinemas fue El Cinelandia y este dejó de funcionar hace cuarenta años. Aquí se presentaron en 1938, películas sobre Felipe Pinglo Alva”.

Se inicia la función. Cuento relatos a viva voz. Uso también un libro ilustrado. Experimenté también con la técnica de figuras hechas sobre cartulina y voy pasándolas como si fueran viñetas. En otra oportunidad, realicé un experimento físico: El principio de Arquímedes. Terminado el experimento, conté el relato del griego inventor y su palabra Eureka. Uso también para mis relatos una muñeca Matrioska. Ese relato siempre me lo celebran.

En una oportunidad invité a que el público participara también, relatando historias. Se levantó un niño, un joven y también una señorita. Esta última tenía una versión muy sui géneris del relato: ‘La Cucarachita Martina’. La cucarachita en esa versión cantaba: “Soy soltera y hago lo que quiero”

Últimamente la velada se acompaña con una función de títeres. Ya hemos llegado a tener unas 100 personas por función. A veces hay buenas gorras, pero otras no. Me he encontrado con monedas que no eran monedas, sino pilas tipo botón.

Hubieron días especiales, de celebración, de esos que marcan: Día del niño. Día de la Madre. Día de la patria, Día de la bandera etc.

No siempre ha sido fácil. Algunas veces la directiva acordaba otra actividad y nos quedábamos sin local. Había que mover la hora. Ya no era a las 11 y 30, sino a la 1 o a las 3 de la tarde. Recuerdo una narrada al mismo tiempo en que se transmitía el mundial y se disputaba la eliminatoria a penales. Alguien colocó un televisor cerca de la sala y se escuchaba la transmisión del partido. No obstante eso, siempre hubo público hábido de escuchar historias.

Espero poder continuar esta gestión que ha permitido un nuevo espacio. Contar es un derecho y ya es tiempo que lo ejerzamos a plenitud. El contar es la memoria de una nación, es el referente de lo que ocurrió. Es el poder aprender sobre otros pueblos. Es especular como será el futuro. Contar es hacer vivir al otro una historia y quizás hablando con atrevimiento, hasta la posibilidad de cambiarle la vida.






Carlos Torres

(Setiembre 2014)


Soy Narrador. Para funciones y presentaciones, contactarme al fono 996583864 o  escribir a: ctorres1000@yahoo.es

domingo, 21 de abril de 2013

Celofán Rojo



 
El hombre había recorrido todo el local.

-Quiero que lo hagan como lo hace mi mujer, gritaba desaforado.


Desde el umbral de sus puertas, las chicas lo llamaban y le describían las más exóticas formas. Pero el hombre movía la cabeza y volvía a repetir su deseo.


Después de media hora el hombre se disponía a partir, pero su intención fue cortada por dos fornidos morenos. Al minuto la propia “mami” estaba frente a él. Mirándolo fijamente a los ojos le dijo:


-Mi querido amigo, de aquí sólo podrás salir cuando me digas cómo lo hace tu mujer.

El hombre sin bajarle la mirada, le contestó.

-Lo hace gratis.

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Autor: Houdini Guerrero. Revista de Arte y Cultura: Némesis. Año 1, número 2. Julio 1997. Ediciones Tepdico, Chiclayo.

martes, 16 de abril de 2013

Decálogo del buen narrador




Julio Ramón Ribeyro, nuestro mayor cuentista, trazó las reglas que deben regir una buena arquitectura narrativa. Aquí sus diez reglas de oro.
 
DIES PAZOS

1) El cuento debe contar una historia. No hay cuentos sin historia. El cuento se ha hecho para que el lector a su vez pueda contarlo.

2) La historia del cuento puede ser real o inventada. Si es real, debe parecer inventada y si es inventada real.

3) El cuento debe ser de preferencia breve, de modo que puede leerse de un tirón.

4) La historia contada por el cuento debe entretener, conmover, intrigar o sorprender, si todo ello junto mejor. Si no logra ninguno de esos efectos, no existe como cuento.

5) El estilo del cuento debe ser directo, sencillo, sin ornamentos ni discreciones. Dejemos eso para la poesía o novela.

6) El cuento debe solo mostrar, no enseñar. De otro modo sería una moraleja.

7) El cuento admite todas las técnicas: diálogo, monólogo, narración pura y simple, epístola, informe, collage de textos ajenos, etc., siempre y cuando la historia no se diluya.

8) El cuento debe partir de situaciones en la que el o los personajes viven un conflicto que los obliga a tomar una decisión que pone en juego su destino.

9) En el cuento no debe haber tiempos muertos ni sobrar nada. Cada palabra es absolutamente imprescindible.

10) El cuento debe conducir necesaria e inexorablemente a un solo desenlace, por sorpresivo que sea. Sí el lector no acepta el desenlace es que el cuento ha fallado.

(De El Dominical, suplemento de El Comercio, 14 de abril del 2013)


Julio Ramón Ribeyro. Fuente: Wikipedia



Nota: Julio Ramón Ribeyro, escritor peruano 1929-1994. Su obra mas conocida: La Palabra del Mudo, que es un conjunto de relatos urbanos.