De niño me llamó la atención el saber de una película, que por nombre solo tenía una letra: Z. A pesar que solo era apta para mayores de 18 años, fui a una sala de cine para ver las fotografías del film. Resulta que no habían fotos. Eso sí, vi un afiche en la que aparecía una gran letra Z en color rojo. Debajo de la letra roja, aparecía el mensaje: Basada en la novela del mismo nombre.
Dos días después, escuché en las noticias, que la película no se proyectaba más. Se había prohibido su exhibición. Me pregunté: ¿Qué se mostrará en la película, que no pueda verse?
Mucho tiempo después, mientras buscaba libros en el Campo Ferial Amazonas, vi un matorral de textos y entre ellos un volumen con pasta de color naranja y una letra Z por toda portada. Lo cogí. Abrí el libro. Era la novela Z, escrita por el griego Vassilis Vassilikos.
En la contraportada, aparecía también una Z. Debajo, había una glosa: “El 27 de mayo de 1963, fue muerto el diputado Grigoris Lambrakis, un activista del pacifismo. El crimen generó gran indignación en toda Grecia. En muchas ciudades, comenzaron a aparecer pintas en las calles con una única letra: Z.
El texto estaba muy maltratado. Muchas de las hojas tenían la esquina doblada. El lomo del libro: totalmente curvado. Aún así lo compré. Pagué un sol. El valor, superaba largamente lo que gasté en la adquisición. Contento me llevé el ejemplar a casa. Por fin sabría de que iba la película prohibida.
En casa, con cuidado separé la pasta del libro. Con una cuchilla partí el lomo por la mitad. La curvatura desapareció. Pegué nuevamente la pasta y alisé todas las hojas. Dejé al libro en una prensa, para que recupere su “cuerpo”. Al día siguiente, tenía ya un ejemplar totalmente renovado. Lo forré con vinil y comencé a leerlo. Leía en casa y también mientras viajaba al trabajo.
Por esas épocas yo atendía una unidad de test de amortiguadores de autos. Los usuarios llegaban, estacionaban el vehículo sobre la máquina y yo procedía a hacer la prueba. Luego, como parte del servicio, imprimía los resultados. Con el propósito de tener un registro, solicitaba al usuario la tarjeta de propiedad. Una mañana, llegó un cliente. Hice el test y mientras copiaba los datos de la tarjeta, el usuario me contó: soy griego. Conversando, le comenté que estaba leyendo un libro sobre su país. Él me dijo que si lo tenía a la mano se lo mostrara. Se lo alcancé. Al verlo, se le abrieron los ojos, y dijo: “Yo conocí al magistrado que llevó a juicio a los generales. El era un tipo muy valiente”. Inmediatamente después agregó: “¡Te compro tu libro!”, le dije: es usado, no es nuevo, pero si lo quiere, llévelo. Se lo doy.
Tiempo después, pude hallar la película. Una coproducción franco-argelina y que ganó dos premios Oscar, uno de ellos como Mejor Película Extranjera.
El asesinato del diputado ocurrió siendo gobierno de Grecia, una Junta Militar. En la escena final del film, se puede leer lo que estaba prohibido por esa Junta:
Movimientos Pacifistas. El derecho a la huelga. El pelo largo en los hombres. Los Beatles. Música moderna y popular. Sófocles. León Tolstoi. Esquilo. Escribir que Sócrates era homosexual. Eugene Ionesco. Jean Paul Sartre. Antón Chejov. Mark Twain. Samuel Beckett. La sociología. Las enciclopedias. La libertad de prensa. Las matemáticas modernas y también se prohibía la letra Z, que en griego antiguo significa: ¡Vive!
Mostrando entradas con la etiqueta grecia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta grecia. Mostrar todas las entradas
sábado, 2 de marzo de 2013
Z
domingo, 28 de octubre de 2012
La Ciencia y El Cuento
Arquímedes
Hace muchos años, en sur de la península italiana, se hallaba el reino de Siracusa, ciudad griega gobernada por el rey Hierón, monarca sibarita. Es decir muy pegado de los regalos y presentes que puedan entregarle sus súbditos o los visitantes venidos de otros reinos.
Un día, Hierón anunció a sus ministros: "La corona que llevo no es digna ya de mi grandeza. Es necesario que se encargue al mejor orfebre de Siracusa la confección de una corona cuya magnificencia vaya de acuerdo a mi investidura. Llamad al cajero fiscal".
Y el cajero se hizo presente, encargándosele la tarea de proveer lo necesario para lograr una corona sin igual.
Fue convocado a palacio el más renombrado orfebre del reino. Este, en presencia del mismísimo Hierón, recibió de manos del cajero fiscal lingotes de oro y plata, en cantidad suficiente para realizar la corona. Se le dieron veinte días para que completara su labor.
Pasó el plazo fijado y el orfebre se presentó ante el rey. Llevaba la corona envuelta en un fino paño azul. Todos los ministros estaban reunidos. Se removió el paño y fue presentada la más impresionante corona que se haya visto. Hierón se la ciñó y quedo contento. El orfebre recibió su pago y se marchó. Previamente, devolvió lingotes de plata que le habían sobrado, diciendo además que había tenido que usar todo el oro que se le entregó.
Al día siguiente, caminado Hierón en compañía de su cajero fiscal, le hace esta pregunta: "¿Cómo sabríamos si el orfebre nos dijo la verdad, respecto de que usó todo el oro que se el entregó?. El pudo haber usado mas plata de la que le dimos o agregar otro metal en vez del oro y robarnos parte de los lingotes". El cajero no supo que responder, agregando que no había manera de saberlo, salvo fundiendo la corona.
Hierón recordó que tenía un lejano pariente de nombre Arquímedes, un sabio, quien tenía fama de constructor y que gustaba de resolver cuestiones de cálculo. El rey ordenó lo llamaran.
El sabio, ya en presencia de Hierón, recibió de este el encargo de averiguar cuánto de oro y cuanto de plata tenía su nueva corona. Le fue entregada esta, con la advertencia de que respondería con su vida si algo le pasaba. No debería ni fundirla ni cortarla para averiguar lo que se el encargaba.
El sabio desde ese día, andaba preocupado pensando en cómo resolver lo que se le ordenó. Caminaba de día pensando en la corona. De noche, mientras mal dormía, soñaba que la joya era fundida y despertaba entonces lleno de terror. La salud de Arquímedes desmejoró. Una mañana, decide ir al local de los baños, a fin de poder relajarse. Solicitó que le preparen una tina, la que fue llenada hasta el tope. Desvistiose y se arrojó al agua. Mientras su cuerpo se hundía, sintió que una fuerza tendía a llevarlo hacia arriba. Al mismo tiempo observó que por los costados de la tina, se derramaba agua. En ese instante, Arquímedes se puso de pie, salió de la tina. Desnudo, ganó la calle y fue corriendo a través de la ciudad gritando: "¡Eureka. Eureka!" (Lo encontré en idioma griego). La gente que lo veía, se pregunatba: "¿Que encontró el sabio, que lo obliga a correr sin ropas. ¿Habrá perdido el juicio?"
¿Y que encontró Arquímedes?
Descubrió que los cuerpos al flotar o hundirse en el agua, lo hacen debido a las características de peso y volumen de esos cuerpos. Un peso de 1 kilo de sólido de hierro, echado al agua, termina por hundirse. En cambio, un gigantesco barco hecho de acero, no se hunde, y eso que pesa mucho más que 1 kilo.
También descubrió que la cantidad de agua que se derramaba por los costados de la tina, era igual al volumen de su cuerpo. Es decir, encontró una manera de calcular el volumen de los cuerpos que no son regulares como la figura geométrica de una esfera o un cilindro.
Arquímedes, ya en casa, construyó un cubo ligeramente mayor al tamaño de la corona, y lo llenó de agua. Introdujo la corona y recogió el agua que se caía por los costados. Midió esa agua y pues, ya tenía el volumen de la corona. Pesó la corona. Conociendo el volumen y el peso, ya podía determinar cuánto de oro tenía la joya del rey.
En presencia de Hieron, el cajero fiscal y el orfebre. Arquímedes comunicó cuanto de peso en oro tenía la corona. Esta coincidía excactamente con los lingotes entregados al artista. Es decir, no había robo.
Lo que descubrió Arquímedes es lo que los ingenieros llaman Densidad. Todos los cuerpos tienen esta propiedad. Los cuerpos de menor densidad, flotan sobre los de mayor densidad. El agua tiene una densidad igual a 1. El aceite tiene de densidad 0.8, que es menor a la unidad, por eso el aceite flota sobre el agua.
--------------ooooo---------------
Gracias amigos, por haber llegado hasta el final del cuento. Si tienen algún comentario, pues les agradecería me escriban,
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

