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miércoles, 28 de mayo de 2014

El burro Perico



Hola amigos lectores de Narracentro. Hoy les comentaré sobre un novelista peruano;

Ciro alegría es el recordado escritor liberteño, autor de la trilogía de novelas:

-El Mundo es Ancho y Ajeno.
-La Serpiente de Oro.
-Los Perros Hambrientos

Pero el era también un cuentista, allí están por ejemplo:

-Calixto Garmendia
-La Panki y el Guerrero
-Duelo de Caballeros

Tiene también don Ciro un texto dedicado a los niños: El burro Perico y otros animales anecdóticos, que es una recopilación de historias sobre animales desde caballos, perros, gatos, cóndores y por su puesto también burros. El libro es de muy grata lectura, y las historias están acompañadas de ilustraciones.

Perico fue un burro que vivió en la ciudad de Santa Clara en la isla de Cuba. Era Perico un simpático borriquillo querido por toda la población quien le procuraba alimentación y cuidados. El con su trotar iba de casa en casa saludando a los vecinos y paseando sobre su lomo a jovenes jinetes.

Gracias al libro, he podido conocer una bella historia y me ha llenado de emoción el enterarme que un pueblo acogió con cariño a un cuadrúpedo como Perico. Los vecinos de esa población con su proceder demuestran que aman y respetan la vida.








El burro Perico y otros animales anecdóticos.
Ciro Alegría
Textos recopilados por Dora Varona
Ilustraciones de Eriván Phumpi
Ediciones SM SAC 2008

viernes, 19 de octubre de 2012

El Desaliento


 "A la vida, hay que vivirla como es".
(Don Matish, en la Serpiente de Oro)






En Calemar, Don Matish contó esta historia: 


Adán y Eva, ya habían sido expulsados del Paraíso, o sea el hombre conoció el mal. Pero sucedía que no había variedad de males y las gentes que querían hacerse mal unos a otros, buscaban hasta en eso ser diferentes. El diablo vio la ocasión de un gran negocio, y a todititos los males los convirtió en polvos de diversos colores y los puso en frascos, que luego guardó en un costal. Se puso el costal al hombro y salió al mundo a vender.
Se ubicó en una plaza y mostró su mercadería. Habían frascos grandes y bonitos. Otros mas chicos que mostraban su colorido contenido. El diablo gritaba: “compren sus males”… y la gente se acercaba, preguntaba y compraba.
¿Y este mal, que es?. El diablo respondía: “la mentira”. Otro interesado por una frasco preguntaba y el diablo decía: “la traición”. Había un frasco pequeño y ralo, el cual andaba perdido entre los otros coloridos envases. La gente preguntaba, ¿Y ese frasquito chiquito, que mal es? El diablo decía: “ese es el desaliento”. Y su precio era mas alto que el de todos los frascos juntos. Los compradores se molestaron, que diablo este por querer engañarlos, pretendiendo cobrar un montón por un mal que no parece gran cosa.
Terminada la mercadería, solo quedó el frasco chiquito. El diablo se molestó por lo cabeza dura que era la gente. Entonces cogió el frasco, lo abrió y echó su contenido a los vientos diciendo: “con este mal todos, sin este mal ninguno”. Y don Matish dijo: “Y los males fueron, por que el desaliento es todititos los males. Eres afortunado y poderoso y si caes en el desaliento, pues el vicio te doblega. Si eres humilde y pobre, pues el desaliento puede tumbarte, luego lueguito. Así es como el diablo llenó de males la tierra, por el desaliento”. 


Y agrega don Matish: “Cristianos de Calemar, que el desaliento no empuñe nunca nuestro corazón”

(La Serpiente de Oro, de Ciro Alegría)