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sábado, 28 de febrero de 2015

El mimo Jorge Acuña, héroe del pueblo



Los artistas son hombres extraordinarios.  Creo, que si Dios existiese serían sus mensajeros enviados para transformar la realidad, de su aspecto desabrido, en un mundo de encantamiento.  Sin embargo, son hombres comunes y corrientes cuando están entre sus iguales, es decir, entre la gente del pueblo en cualquier lugar en que se encuentren; ya fuese en Chucschi o en Estocolmo.  Como es el caso de nuestro querido Jorge Acuña.

Pero cuando los artistas ejercen la magia de su arte se trasmutan en mensajero de los dioses y todos caen embelesados bajo el influjo de su capacidad expresiva; de la elocuencia del silencio del mimo Jorge Acuña.  Llevo su arte a la calle, a la plaza, a las plazuelas y parques de Lima.  Pero sobre todo, a los pequeños pueblos del Perú.

Jorge Acuña es amado y reconocido por personas anónimas del pueblo sin gritos estridentes ni histéricos sino como si fueran sus familiares queridos.  Esos son los artista populares que están a gusto fuera del mercado de las ilusiones fabricadas y no sentidas.  Lo arriesgan todo por llevar el arte al pueblo y a la vez darles –sin proponérselo muchas veces-  una esperanza de reivindicación social.  Son los héroes populares sin mayores aspavientos que deambulan por el mundo con una brújula implantada en el corazón.  Al conocerlos uno cree que son sus viejos amigos que los han reencontrado y hasta le palmotea la espalda como muestra de confianza y cariño; Acuña se brinda generosamente.  Ese es el mimo Jorge Acuña; quien el sábado 31 de enero, actuó y recibió el homenaje amoroso de los libreros del Jr. Amazonas y del público asistente en el mejor escenario limeño a donde acuden los artistas populares, el teatrín Vargas Llosa.  Una de sus representaciones fue la conocida Sopita del pobre.

Jorge Acuña no se jubila por la sencilla razón de que tiene una vocación que cuando la ejerce está en perpetuo jubileo.  Y como no es un artista mediocre o de moda siempre está vigente y es recordado; como lo recordamos nosotros, luego de más de cincuenta años desde cuando en la plaza San Marín brindaba su arte, es decir, en pleno jubileo compartido.

Jorge Acuña no solo es mimo –y vaya paradoja- sino un maravilloso narrador oral.  En el otrora mítico bar Palermo narró el cuento antologable del profesor Francisco Izquierdo Ríos:  El Bagrecito.  Y hasta los bulliciosos parroquianos enmudecieron asombrados.  Ese bar estaba en la cercanía de la Casona de la universidad de San Marcos.  Ahí concurrían políticos de café y artistas consagrados y en ciernes.

Las ocurrencias y anécdotas de Jorge Acuña son numerosas.  Una de esas ocurrencias fue en Ticlio, el punto más alto de la carretera Central (4818 msnm).  El vehículo en el que viajaba con un grupo de amigos se detuvo unas horas por el exceso de nieve que había caído.  Acuña le solicitó a un amigo que le tomara una foto en la nieve.  Cuando el amigo se dispuso a tomarle la foto, él se desnudó y alzó los brazo.  Tal era su estado emocional que no sintió frío; pese a no ser serrano sino selvático, de Iquitos.  Esa foto la llevaba consigo en su billetera

Motivado por el reciente reencuentro con Jorge Acuña, contaré un suceso insólito que apunta al corazón y del cual fui testigo.  Ocurrió en Casagrande, cerca a Trujillo en plena cooperativización de las negociaciones azucareras por la Reforma Agraria del gobierno del General Velasco.  Entre el grupo de artistas que llegaron para sensibilizar a la población estaba Jorge Acuña.  Ellos ofrecieron funciones en los diversos caseríos y anexos.  En esas circunstancias, observé a un joven del lugar que asistía en primera fila a las presentaciones del mimo y el que con entusiasmo desbordante celebraba sus actuaciones.  Terminada la función, lo seguía como una sombra a todas partes.  Me preguntaba a qué se debía la extrema admiración del joven lugareño por el mimo Acuña y no hallaba respuesta.  Hasta que un día y de improviso tuve la respuesta a mi interrogante.  De casualidad ingresé a una tienducha de Casagrande que fungía de bar y observé en una mesa de un rincón del “bar” al joven lugareño conversar animadamente, entre copa y copa, con el mimo Acuña.  ¡Vaya mi sorpresa!  Sus ojos refulgían por haber descubierto una persona afín y el mimo Acuña se prodigaba con la mejor actuación de su vida.  El joven lugareño era sordomudo.  

Antonio Rengifo Balarezo
rengifoantonio@gmail.com
Lima, Unidad Vecinal N°3, 02/02/15
http://tacnacomunitaria.blogspot.com




Jorge Acuña y Antonio Rengifo:  feliz reencuentro











Antonio Rengifo Balarezo (sociólogo), Hugo Romero Manrique (profesor),
Jorge Acuña Paredes (héroe del pueblo)) y Robinson Ortiz Agama (arquitecto).
Teatrín Vargas Llosa de los libreros del Jr. Amazonas, Lima.










El MIMO y el Minino (Arriba a la derecha)


Fotos: Robinson Ortiz A. (31/01/15)







"Al comienzo cuando salí a la plaza pensé que la calle era el final de todo. No, ahora después de cincuenta años entiendo que la calle es el comienzo de todo. Yo creo que allí se debatirán los problemas que no se pudieron esclarecer en las aulas universitarias y en los salones doctorales."

Jorge Acuña Paredes



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viernes, 27 de febrero de 2015

Mi prima Miriam








Ella siempre me hacía reír. Corrijo siempre me hace reír. Habíamos dejado de vernos un buen tiempo, pero los cuentos y el Facebook han posibilitado nuestro enlace otra vez.

Ella estudiaba en un colegio cerca de su casa y una tarde me dijo: "Una compañera me ha contado que su papá trabaja haciendo todos los cuadernos, y lo hace en su casa". Yo me reí de la ocurrencia de su compañera. Son las historias que se nos imaginan cuando somos niños.

La compañerita no la tuvo fácil. A la semana siguiente una alumna le reclamó:

-Mira, mi cuaderno tiene las rayas cuadriculadas chuecas. Dile a tu papá que las haga derechitas.
-El las hace derechas, lo que pasa es que yo sin querer le empujé la regla que estaba usando.

Hubo otro reclamó:

-Mira mi cuaderno en una hoja tiene un manchón azul.
-Es que mi papá puso un frasco de tinta en la mesa, y yo lo empujé con el codo sin darme cuenta.

La compañerita nunca daba su brazo a torcer. Siempre tenía una respuesta que salvaba la situación y mantenía la fidelidad de su historia: Mi papá hace cuadernos. Hoy recordé el relato, debe ser por que son tiempos de listas de útiles y de clases por empezar, y cada año la misma historia: Colegios que no están aptos para ser usados y a la improvisación se verá la manera de emplear locales alternos. Pobre Perú, siempre al ensayo y error en esto de la educación.

(FIN)
Auror: Carlos Torres


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jueves, 26 de febrero de 2015

Abecedario






Recuerdo cuando mi mamá me compró mi primer abecedario. Era muy sencillo, sin colores ni dibujos. Costó una peseta, osea veinte centavos, que mi mamá tuvo que separar de su escaso recurso. Era un cartón del tamaño de una hoja A4 y estaba impreso por los dos lados. En una cara llevaba las letras en mayúscula. En la otra las letras en minúscula.

En la parte inferior iban los números de un solo dígito en hilera.

Las letras son 29, pero el silabario tenía solo 28 casilleros. Un casillero era compartido por dos letras: La W y la X. Mi mamá me dijo que era porque esas letras no se usaban mucho.

Yo miraba las letras y me decía: Tengo que aprenderlas.

Salí para mi colegio. Era una escuelita sin valor oficial. De esas abundaban por esos años. Una señora daba clases de primeras letras en su casa. Creo los alumnos fuimos 8 niños. La maestra se armaba de paciencia y a cada uno nos enseñaba las letras primeras. Llegué a casa y mi mamá me hizo sentar en un cajón de madera que estaba en un pasadizo adonde llegaba la luz del sol. Aprovechaba la luz para leer mi cartilla y así iba haciendo mis progresos: A, B, C, La letra CH me era complicada. No digamos la Ñ. Llegar a dominar la W, fue como conseguir un doctorado en el abecedario.

Yo cada mañana me iba a mi escuelita. No tenía nombre. Era la escuela de la señora Lucha. Llevaba mi silabario, unas hojas sueltas y un lápiz con su borrador amarrado con pita para que no se me pierda. Todo mi utilaje iba dentro de un bolso de tela que mi mamá confeccionó.

Así empecé. Con mi abecedario que solo tenía letras mayúsculas y minúsculas, sin dibujitos, pero con sus veintinueve letras. Han pasado muchos años, y sigo aprendiendo.

(FIN)

Autor: Carlos Torres


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miércoles, 25 de febrero de 2015

Servicio de redacción de textos: Cuentos Personalizados






Brindo servicio de escritura de textos, cuentos e historias. Relatos infantiles, textos de ficción, composiciones. Para: cumpleaños, aniversarios, ocasiones especiales, memorias etc.

Usted me brinda los datos necesarios para la escritura de la historia y listo. Recibirá vía mail un texto de alrededor de 400 palabras. Precio: S/. 20.00 Nuevos Soles.

Plazo de entrega. Cuatro días.

Más informes, escribir a: ctorres1000@yahoo.es

También pueden atenderse pedidos con demanda especial para un tiempo de 24 horas. Tarifa a tratar.

Saludos amigos.

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lunes, 23 de febrero de 2015

Microcuentería









Es un boletín de cuentos en formato 1/4 de A4. Cuentos chiquitos, o mejor dicho cuentitos, expresado así con cariño.

Hubo un diario boliviano llamado AQUí. Las dificultades económicas y la creatividad de los redactores, crearon: AQUISITO. El periódico se presentaba en formato chiquito.


Recuerdo también un relato de El GABO que contaba las peripecias de un diario que el fundó en Colombia. No había dinero para el tiraje y el ejemplar tuvo que reducir su número de páginas. Como no fue suficiente, redujo también su tamaño. Los redactores tenían que hacer equilibrio con las palabras a fin de escribir textos cortísimos, pero al mismo tiempo dar una noticia veraz y de lectura entretenida. Siguió faltando dinero y el diario terminó por reducirse tanto que desapareció. El GABO por radio editorializó: Ese diario cumplió su objetivo, se ha reducido tanto, tanto, que sus lectores le buscan, pero ya no logran verle.

El sábado 28 los asistentes al Campo Ferial de Amazonas podrán acceder a Microcuentería. Un ejemplar tamaño molecular, de historias, tradiciones y leyendas. Un ejemplar que se lee como en un soplo de vida, o sea: un suspiro.

Nota:
Este sábado 28, se presenta la escritora y educadora Isabel Menéndez Ibárcena con su espectáculo: "Cuentos de animales para chicos sensacionales". Se presentarán también los narradores: Maritta Carrión y Carlos Torres el Narrador.

¿Dónde?
Sala de Lectura Mario Vargas LLosa de la Cámara Popular de Libreros de Amazonas. Esquina de los jirones Amazonas y Andahuaylas, junto al Puente Balta, a una cuadra de la Av. Abancay.

¿Hora?
11 y 30 de la mañana.

Ingreso Libre. Se pasará sombrero.

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jueves, 19 de febrero de 2015

Pata Amarilla







En una oportunidad me fui de viaje a Tarma. Viajé con mi mamá y con mi sobrina quien tenía seis años. Conocimos la cueva del Guagapo y de allí partimos a Calca, ciudad en la ruta a Cerro de Pasco.

En Calca mientras descansábamos en la plaza se nos acerca un tipo que estaba algo bebido y nos pregunta: "¿De dónde son?

Mi sobrina le dice: "De Huánuco". Entonces el tipo agrega: "¡Ah, Pata Amarilla!"... y se marchó.

Yo quedé intrigado. ¿Por qué a los de Huánuco, nos dirán Pata Amarilla?. Mi mamá no lo sabía. Lo supe tiempo después y la motivación tiene que ver con una gesta patriótica.

El Mariscal Andrés Avelino Cáceres se desplazó a la Sierra Central y convocó a las poblaciones y comunidades para formar un ejercito que haga frente al invasor chileno. Cáceres establecido en su cuartel iba recibiendo las delegaciones que se solidarizaban con su llamado. Se formaba el ejército de los humildes que iba a enfrentar a un enemigo poderoso. El objetivo era defender la dignidad de la patria.

Una mañana Cáceres es despertado por uno de sus oficiales. El Mariscal sale de su carpa de campaña y mira hacía una montaña por donde se veía una polvareda. Era que un grupo de voluntarios que iba bajando la ladera. No se distinguía de que localidad venían, eso sí tenían los pies pintados de amarillo. Los voluntarios no tenían recursos para adquirir zapatos, así que optaron por pintarse los tobillos y los pies de amarillo. Era la pobreza que se armaba de coraje para sacar cara por la patria.

Cáceres pregunta: ¿y quienes son esos que vienen con la pata amarilla?

Un teniente dice: Señor son los voluntarios que llegan de Huánuco.

Pues dicen que ese es el origen de que a los que somos de la Tierra de los Caballeros de León de Huánuco nos llamen: Pata Amarilla.

Autor: Carlos Torres


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domingo, 15 de febrero de 2015

La mariposa






¿Vieron alguna vez un perro embozado a la manera de como lo hacían los bandidos en las series de vaqueros?. Pues les contaré que un perrito color caramelo portaba un paño con forma de mariposa. El tamaño del paño no alcanzaba a cubrirle el rostro, es que ese perro siendo que era un bandido, en realidad lo que pretendía era hurtarnos la tristeza, y vaya que lo logró.

Autor: Carlos Torres 



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sábado, 14 de febrero de 2015

La historia de Lego



Hola amigos. Este es un vídeo sobre la historia de los famosos LEGO









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viernes, 13 de febrero de 2015

En la Combi


¡Jara bajan!

La combi paró en Jara. El cobrador abre la puerta. Allí se quedaban una mamá y su hijita de unos cuatro años.

El chofer dice: ¡Breve, breve!

El cobrador pretende cargar a la niña para lograr la brevedad.

La niña lo encara y le dice: Bajo sola

Bajó.

El cobrador solo atinó a decir: lleva

(FIN)
Autor: Carlos Torres
Nota: En el Perú muchos buses de transporte reciben el nombre de: Combi

Jara: es el nombre de un paradero en una avenida de la ciudad de Lima


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jueves, 12 de febrero de 2015

Supongamos la suposición


Supongamos de que a pesar de que estamos en febrero, pues en Lima no hace mucho calor. Es una suposición difícil  de suponer, pero ya sabemos cómo son los supuestos, es eso de ejercer nuestra capacidad de imaginación.

Yo llegué temprano al local de la iglesia en Villa María. Todavía la puerta estaba cerrada, pero ya había alguien que me esperaba para saludarme. Siempre que me ve se sonríe, bueno no lo hace con el rostro, sino con otra parte del cuerpo. Sí, es que quien me espera es mi amiga Chimoltrufia, Apenas me ve, me mueve su cola, y a la carrera me da el alcance. Salta y ladra como diciéndome: “Buenos días. Hoy te demoraste un poquito. Pero no te preocupes yo cuido la iglesia”

No sé de dónde vino. Tampoco se su edad. Menos si tuvo antes otro nombre. Bástese que seamos amigas y que mutuamente nos extrañemos cuando no nos vemos. Ella es chiquita, de color negro. De hocico dientudo y es muy ágil para saltar. Domingo a domingo he aprendido a quererle.

La mañana va avanzando. Las horas no caminan, corren. Los hermanos van llegando, y se dispone lo necesario para comenzar la celebración. Muchos comentan lo inteligente que es Chimoltrufia. La hermana Clarisa dice: “desde una cuadra me ladraba como diciendo apúrate, ya va a empezar”.

Cuando comienza la celebración Chimoltrufia se sienta, mira y escucha con atención. Guarda silencio y no se pierde detalle. Alguna vez pretendió cantar, pero se dio cuenta que no era su talento, así que acompaña los compases con el agitar de su cola. Termina el servicio y comienza la celebración del ágape. Se sirve un almuerzo. La Chimoltrufia está de fiesta. Ella siempre está feliz, es su manera de  ser testigo de la creación. 

Es hora de despedirnos. Se cierra la iglesia. Chimolrufia guarda la puerta, se queda como vigía y contará los días hasta que nuevamente sea domingo. Yo me voy y mientras camino volteo y la perrita mueve su cola. Me dice adiós, o sea me desea que vaya con Dios.

Hoy vine. Estoy algo triste. Chimoltrufia pasó al mundo espiritual. Supongamos la suposición que se marchó a otras iglesias ya que se decidió por peregrinar. No se por dónde andará ahora, perdón si se, está en mi memoria y allí quedará.





(FIN)

Autor: Carlos Torres

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miércoles, 11 de febrero de 2015

Cuentos



Era octubre. El día iba ya por las 11 de la mañana. Estaba yo en la sala de lectura del Campo Ferial de Amazonas anunciando por el altavoz que en media hora se iniciaba la sesión de cuentos y de títeres. Ya había público esperando eran unos niños que me preguntaban a que hora comienza.

Una niñita se acerca y me dice:

-¿El otro sábado también va a haber?
-Sí.
-¿Y el sábado de después?
-También.
-¿Y el otro?
-Pues también habrá.
-¿Y cuando se acaba el año?
-Cuando el año se acabe, seguirá habiendo.
-¿Y el otro año, también?
-Si el otro año también.
-Es que a mi me gustan los cuentos.

La niña tomó asiento. En eso, nuevamente avanzó hacia mi. y me dice:

-A las doce me dices la hora, es que mi mamá me dice que a esa hora tengo que ir a tomar mi sopa.

Comenzó la contada. Terminé un relato, vi la hora: las 12. Avisé a la niña.

Siempre me recuerdo de ese sábado. Son de los momentos en que me siento niño.

Se terminó el año y hubo cuentos. Vamos a febrero del 2015 y los cuentos siguen y Dios quiera que así continúe.






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martes, 10 de febrero de 2015

Narrador


Alguien me contó que unos narradores se fueron a una fiesta patronal. Era el aniversario de la Virgen de Lourdes. Era bastante la gente que había logrado la convocatoria de los organizadores. Los vecinos esperaban el inicio del espectáculo. La calle estaba tomada.

Comenzaron los títeres. Para muchos era la primera vez que veían el actuar de los muñecos. Rápidamente el público se sumergió en la trama. Ruido de mototaxi. Un tipo pasa cargando sobre los hombros un bloque de hielo, era el insumo para helar las cervezas. El Tata y otro narrador miraban las peripecias de Juancha y Mariacha, los personajes títeres.

Aplausos, y comenzaron los narradores. La jornada ya era larga, pero el público seguía allí.

Él como siempre sobrio y buen declamador trazó su historia usando las justas palabras. Aplausos. Vino ella provista de un paño de seda naranja con la que graficaba un imaginario campo de sembrío. Aplaudió el público. Vino después un narrador a contar sobre dos niños que se encontraban en el patio de la escuela a la hora del recreo y que hablaron de unos avioncitos. En eso se acercó un can, olisqueó al cuentista. Quizás el perro escuchaba no solo con los oídos, también con el olfato. Terminó el de los avioncitos y comenzó su contada el Tata.

Mi amigo Mario, narrador quechuahablante me preguntó una vez: ¿Qué significa Tata? Le dije que es: Abuelo. Mario agregó: ¿en qué idioma?

Le dije que era trato coloquial, de cariño. Que en Argentina se usa bastante. Que el libro Corazón tiene un cuento de título: El enfermero de tata.

El Tata es corajudo. El Tata narra con energía. El Tata narra con la voz, con la mirada, en fin, narra con todo el cuerpo. Va moviéndose al compás de las palabras. Para mí el Tata no declama, él danza palabras. En eso, el mismo can olisqueador se acerca a la carrera y ladra airadamente. Parece quiere atacar al cuentista. Tratan de sujetarlo. Le ponen un bozal pero es inútil, el perro sigue expresando su disconformidad.

¿Disconformidad?

¿Acaso no será que el cuadrúpedo quería también narrar?

Para mí que el chucho –que así se dice al perro en Centroamérica- diose cuenta que decayó el interés del público y sintió que un cuento no debería perderse, que las palabras son el espíritu y si el espíritu se pierde, pues las personas por más que se hablen, dejarán de entenderse.

El cuento siguió. El Tata narrando, el perro ladrando y el público escuchando.

Alguien me contó que esa noche los narradores hicieron escuchar los cuentos, y las palabras flotaron en el ambiente, y muchos las cogieron y las hicieron suyas. Sí, alguien me contó que fue una noche de sábado, en una calle que se llama Lourdes, como es el nombre de la Virgen.






(FIN)


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lunes, 2 de febrero de 2015

Homenaje a Ricardo Palma








Se disfrutarán de cuentos basados en las Tradiciones Palminas con: Papo Cuentacuentos, Carlos el Narrador y Maritta Carrión, seguro que también el "Tata" Ricardo. 

Invitada especial la narradora: Flor Canales Bastidas.

¿Dónde?

Sala de Lectura Mario Vargas Llosa de la Cámara Popular de Libreros de Amazonas. Esquina de los jirones Amazonas y Andahuaylas, junto al Puente Balta, a una cuadra de la Av. Abancay.

¿Hora?

Sábado 7 de enero a las 11:30 AM

INGRESO LIBRE.

Se pasará sombrero.